Daredevil

Publicado: mayo 20, 2015 de josemasaga en Serie
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Llegué tarde al mundo del cómic en general y de los súper-héroes en particular. Cuando lo descubrí, mi visión y entendimiento ya estaban contaminados por otros medios, así que nunca me calaron las extrañas historias de gente en pijama que soltaban parrafadas eternas mientras se zurraban la badana. Para agravarlo, me inicié a través de la Marvel y sus rocambolescas historias de mutantes, con las que a veces dudabas si estabas leyendo un Dallas o un Falcon crest hipervitaminado o la auténticas andanzas de una gente a la que le pasaba todo lo malo del uni(multi)verso. Para poner el último clavo en el ataúd, me encontré pronto con los comic-books pedantes estilo Sandman, que a mi yo del pasado no muy lejano le confirmaron en su infantil sospecha de que los súper-héroes eran para niños o gente con problemas de acumulación de papel.

Curiosamente, he tenido que convencerme de la seriedad y las bondades de este sub-género que está viviendo su segunda edad de oro, oh ironías del destino, en el cine y ahora en la televisión. Y si ya el Batman de Nolan nos enseñó a los incrédulos que esto de los súper-tipos no va realmente de vestir raro, hablar más raro aún y soltar galletas, la serie de la que hablo en esta entrada me lo ha confirmado.

Porque, y usando un recurso que ya es un cliché, os digo como conclusión desde el principio que esta serie es una hostia en los piños: impactante, sangrienta, y que deja secuelas.

Eso sí, no se libra de la pose "cuclillas". Aunque sea en unniforme del decartón

Eso sí, no se libra de la pose “cuclillas”. Aunque sea en uniforme del decartón

La capa…

Esta serie no se achanta. Es cruda y cruel, y no hace ascos a cepillarse a personajes que en otros seriales durarían la temporada entera (¿herencia de Juego de tronos?). Toca temas que otras historias de gente con capa no lo harían ni con un puntero láser, y muestra a la arquetípica Nueva York como un sumidero infecto tanto físico como mental. Que los dos protagonistas estén obsesionados con ella le otorga un toque psicótico a ambos y desdibuja la línea entre ellos y la legitimidad de lo que hacen, ya sea según las leyes institucionales o las de la moral o la ética.

Un héroe que se precie necesita un antagonista a su altura, o más. Un némesis que no sea una caricatura desdibujada, sino una personalidad bien construida y tan atrayente como el protagonista. O, qué hostias, que se convierta por méritos propios en un protagonista. El Kingpin de este Daredevil es todo esto y más: se hace con la pantalla por volumen físico y actoral. No solo es calcado al personaje del tebeo, además insufla vida en el típico rol que suele ser únicamente la comparsa del bueno de la historia. Nos muestra a un personaje atormentado, repleto de dudas, capaz de la más abyecta violencia pero al mismo tiempo de la pasión y la dedicación más encomiables.

¿Y nuestro amigo de la ONCE? Pocas veces he visto mostrar con tanta honestidad la duda, la debilidad, y la humanidad de un supuesto súper hombre. Hay una escena que lo suma y resume todo en meros segundos: Murdock se despierta tras sobrevivir a duras penas una de tantas palizas recibidas. El rostro de dolor, indefensión, y derrota que su rostro expresa da ganicas de llorar. El famoso abogado se tira gran parte de la serie sin saber una mierda, dando palos de ciego (festival del humor) y recibiendo como un punching ball. Sus poderes y habilidades, aunque claramente sobrehumanos, se integran a la perfección en su personaje, y nos son mostrados y explicados de una manera orgánica y realista, sin apresurarse. Que vista un disfraz del Decathlón durante toda la serie acentúa y subraya su condición de héroe dubitativo y amateur.

El elenco de malosos es inquietante y muy completo, desde los imprescindibles mafiosos rusos pasando por una especie de ninjas japoneses, hasta una tríada china que emplea peones ciegos. Pero lo más descorazonador y realista es que todos los estamentos y los poderes de la sociedad están completamente infiltrados y corrompidos: jueces, políticos, periodistas, policías, tenderos, paseadores de perros… Esto claramente no es casual, y aunque enlaza con la historia de Daredevil y su enfrentamiento con un Kingpin que tiene en su poder a media ciudad, también es elemento fundamental en las ínfulas noir y de historia de detectives y policías que esta serie pretende acaparar.

Y para todo esto no hacen falta unos efectos especiales de relumbrón; la mayoría de la pirotecnia se les va en peleas prefectamente coreografiadas y algún que otro tiroteo. Nada de pesadas persecuciones, combates eternos, o villanos con poderes ridículos.

…y la kriptonita

Los comic relief (que luego mutan, por suerte) y sus andanzas en la trastienda de la serie llegan a cansar. Hablo de la administrativa Karen y el amigo del alma y socio Foggy. Karen, la sidekick secretaria, me parece a menudo sobreactuada. Y al pobre Foggy le ha tocado una mierda de papel, así os lo digo.

La historia secundaria de estos dos, por cierto, y a la que se suma el personaje del reportero Ben, es muy floja y parece más de relleno que otra cosa. Está claro que pretende ser el contrapunto más humano y normal en un mundo con tipos que pueden dar patadas voladoras, pero es repetitiva y uno se descubre teniendo ganas de que pase lo más rápido posible. Además, destacar el detalle de la secundaria latinoamericana, que no da el pego: coño, ¿de verdad no podíais encontrar a una actriz de verdad hispanohablante? Muy cutre. Y mira que pretende reivindicar una comunidad, pero les sale el tiro por la culata.

60 minutazos (o casi) por capítulo son muchos minutazos. No hacen falta, muchas conversaciones y escenas huelen a pacotilla: ¿hacían falta? Yo digo que no, que se nos muestra más con lo que no vemos (festival de humor 2) que con lo que se empeñan en contarnos. Esta es definitivamente una historia que se podía haber contado con la mitad de tiempo sin ningún problema y sin que la coherencia de la trama se viera afectada.

En definitiva, una temporada (que se había planeado como única, por cierto) autoconclusiva que junto con otros contados ejemplos (de varios medios) trae el género de la capa y el antifaz al siglo XXI. Y no solo eso: se codea (u hostia) con otras series o creaciones supuestamente más serias o realistas.

Chappie

Publicado: marzo 24, 2015 de josemasaga en Película
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La mamá y el papá de Chappie... sí, es un robot muy afortunado

La mamá y el papá de Chappie… sí, es un robot muy afortunado

Si no fuera porque se llama Suráfrica, a más de uno nos costaría localizarla en el mapa. Aparte del infame apartheid, lo único que conozco de este país africano es a Nelson Mandela, a Charlize Theron, y al director y escritor de esta cinta, Neil Blomkamp.

Neil se hizo un hueco bien gordo en el panorama cinematográfico tras escribir y dirigir Distrito 9, en la que ya empezaban a despuntar las obsesiones que ha arrastrado por las dos siguientes películas (la segunda es Elysium, que reseñó hábilmente LaSophi): las armas y la crisis de identidad. No quiero adelantar acontecimientos, pero dicho film sigue siendo la mejor muestra de lo que puede hacer este buen hombre. En esto del cine soy como un yonqui, siempre buscando en sucesivas dosis lo que conseguí de manera irrepetible con la primera; en este caso su nuevo trabajo se llama Chappie.

Ya que el argumento de esta cinta podría ocupar una línea y todavía nos sobraría un par de toques al tabulador, procedo a partir de ahora a, más que destriparla, desguazarla (en honor al prota, un robot rescatado del contenedor de reciclaje).

Chappie es una película muy mestiza, que hace referencia a tantos films que no llegaré ni a acordarme de todos. Propone la ya antigua historia del hombre que quiere ser dios creando un ser inteligente de cero, esta vez por suerte no a imagen y semejanza suya (eso, con una pareja del sexo opuesto y paciencia, cualquiera lo logra). Este Frankenstein ingeniero programa una inteligencia artificial, y en vez de meterla en un ordenador conectado a internet, la enchufa en un robot desahuciado, antiguo miembro de la fuerza policial de Johannesburgo. Pero en un inesperado giro del guión (léase con ironía), el inteligente robot cae en manos de una banda criminal, que intentará usarlo para sus criminales fines. Que para eso son criminales.

Chappie, entre el petardo de Jar-jar bins y...

Chappie, entre el petardo de Jar-jar bins y…

Ya en los primeros quince minutos se pueden advertir los homenajes (de nuevo, sarcasmo) de Blomkamp a otros clásicos del séptimo arte. El supuesto protagonista es un trasunto de Cortocircuito, ya que como él tiene que aprender a marchas forzadas cómo funciona un mundo hostil y ajeno a él. La empresa de armas de la que surje y donde trabaja su creador provee al gobierno de policías robóticos, como en Robocop, y como en dicho film, hay un prototipo más brutal y destroyer que compite con el modelo al que pertenece Chappie. El citado creador de nuestro metálico amiguito copia a J.F. Sebastian de Blade Runner tanto en sus ínfulas creadoras como en sus asistentes hogareños. Y así hasta el infinito.

El reparto es de categoría, pero está muy desaprovechado: empezando por la Weaver, que amenaza con ser la próxima Samuel L. Jackson en su papel de omnipresente actriz de cameos; siguiendo por el Jackman, con su peinado mullet, en pantalones cortos y con pistola en la oficina; continuando con Patel, el inventor del siglo y que ni siquiera tiene despacho propio; y terminando con el que hace de Chappie, Sharlto Copley, que seguro que se pasó todo el rodaje dentro de un traje con luces (no de torero, el de captar los movimientos). Este personaje, que debería ser el centro de atención de toda la narración, y que recuerda por momentos a Yar-yar bins y por momentos a Briareos, de Appleseed por las antenas a guisa de orejas conejiles, termina poniendo de los nervios por la torpe elección de sus diálogos y la improbable forma de evolucionar a lo largo del film.

Sin embargo, no es así con los macarrónicos protagonistas, que le roban la merienda y el protagonismo a Chappie. Hablo, claro, de Ninja y Yo-Landi ViSSer, los integrantes de Die Antwoord, gentecilla difícil de encasillar (son, en teoría, artistas multidisciplinares), creadores de un estilo musical al que han llamado “Zef”. Cualquiera de sus videos merece la pena; casi más que esta película, me temo. En el film son dos malotes muy malotes (aunque ella luego se ablanda debido a la maternidad… machismo hasta en la ciencia ficción), que por arte de birlibirloque se hacen con Chappie (se lo guindan a su creador, un tío que va sin escolta ni protección ni vigilancia en una ciudad ultraviolenta).

...Briareos, pero con 50 kilos de chapa menos

…Briareos, pero con 50 kilos de chapa menos

La peli, por desgracia, tiene más agujeros que el centro de Johannesburgo. La línea argumental es difusa y le pasa como al Guadiana, que aparece y desaparece; la historia principal llega a convertirse en secundaria cuando entra en escena la citada pareja atómica. Otras historias están ahí como de pegote, como la del mismísimo creador de Chappie, o la del compañero (por decir algo) de trabajo que encarna Jackman, que protagoniza momentos delirantes. Por si no fuera poco, hay detalles que echan por tierra una película, como las idas y venidas de Patel sustrayendo material ultrasecreto (algunos nos conformamos con llevarnos los clips del curro), el capo mafioso enemigo de la pareja (muy de peli B de los 80), el casco neuronal para controlar al robot enemigo (no nos engañáis, es un casco de bici con cuatro cables pegados), que Chappie guarde la mente de su mami en un usb (que fallan más que una escopeta de feria), y un eterno etc.

Y, joder, es una pena. La idea, aunque no es nueva, tenía posibilidades, sobre todo por el estilo tan personal e irrepetible del director: su ciencia ficción sucia y fea, ultraviolenta, que resalta aspectos que los medio nenas de Hollywood se apresuran siempre a tapar. Lo que sí le puedo decir a Neil es que se dedique más a dirigir y menos a escribir; chico, si tienes una buena idea, pasásela a Stephen King y que te haga un guión.

In The Flesh

Publicado: marzo 15, 2015 de LaSoPhi en Serie
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Me quito el sombrero ante esta serie británica del 2013, o miniserie, en la que en sólo con tres capítulos que dura la primera temporada, han sido capaces de trasmitir todo su argumento. En algunas reseñas que he leído, critican que el formato corto es debido al presupuesto que tiene la BBC para series, para mí, ha sido suficiente para comunicar la idea principal. La mayoría de las series que suelo ver, son de ocho capítulos mínimo, y además de una hora aproximada de duración, excesivo en la mayoría de las ocasiones en la que las series suelen irse por la tangente y dar demasiado rodeo, quizá para alargar la historia y con ello su beneficio, pero lo que suelen conseguir es que los tele-espectadores se descuelguen en la segunda temporada.

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– ¿Tío nos van a matar? – Pero si ya estamos muertos..

 El argumento de “In The Flesh” gira en torno a la integración. En este mundo ya nos cuesta compartir nuestro espacio con personas de otros “países”, como para compartirlos con seres con P.D.S. (Síndrome del Parcialmente Muerto). Si se encontrase una vacuna para los zombis, para que volviesen a un estado anterior, a un estado humano, habría que integrarles en la sociedad ¿cómo afectaría esto al resto de ciudadanos? ¿O cómo les afectaría a ellos mismos, después de recordar toda la violencia y todas las atrocidades que han cometido?

 Hasta ahora puede parecer incluso una serie cómica, pero todo lo contrario, me ha transmitido más pena y dolor, que cualquier película etiquetada como “drama”. El protagonista, Kieren Walker, es enviado de vuelta con su familia, después de pasar por un programa que el gobierno británico ha creado para la curación de los “no muertos”. El regreso no va a ser fácil, sobre todo si el entorno esta compuesto de vecinos intransigentes, cerrados y con una gran influencia de los HVF (Human Volunteer Force), grupo paramilitar que enfrentó a los zombis después de “su amanecer”.

 Os estaréis planteando, como me pasó a mí, que quizá el tema de la integración de los “no humanos” no es nada nuevo, ya que en True Blood por ejemplo, se intentó hacer con los vampiros. Entre ambas series hay una diferencia brutal, y es que los vecinos de Roarton (el pueblo de Kieren) son gente corriente, gente de “a pie”, podría ser el pueblo al que vas a veranear, sin embargo en Bon Temps (el pueblo de Sookie Stackhouse protagonista de True Blood), el que no es un hada, es un hombre lobo o sino un “cambiaforma”, el tema fantástico es mucho más acuciante. Aunque no te gusten las series de terror o fantásticas, “In The Flesh” merece la pena porque el tema “zombi” queda relegado a un segundo plano, primando las relaciones entre los protagonistas y los constantes choques de creencias entre ellos. Muy recomendable. In-the-flesh-bbc-critica-homosexual

Líbranos del mal

Publicado: noviembre 23, 2014 de josemasaga en Película
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A dios rogando y con la pistola disparando

A dios rogando y con la pistola disparando

Mostrador del videoclub. La pequeña pantalla que cuelga justo encima y un poco detrás de este muestra los créditos finales de una película. Los tenderos del videoclub debaten acaloradamente, probablemente sobre lo que acaban de visionar.

– S: ¿Qué te ha parecido la idea? ¿Es original o estamos ante otra película más de terror?

– J: Que está más trillada que la liga BBVA… el hecho además de que vuelvan de Irak poseídos es como una especie de “venganza poética-demoniaca” ya que vuelven con lo “que se merecen”, son las armas de destrucción masiva más efectivas utilizadas por los iraquíes, de vuelta con un demonio de souvenir.

– S: ¿Qué destacarías de la película?

– J: Destacaría que está basado en un libro, pero no en uno cualquiera, sino en un libro autobiográfico. Y, oye, es la primera vez que veo de principio a fin un exorcismo, con sus pasos para “dummies”. Por cierto, ¿qué tiene que ver la madre desnaturalizada en la peli, la que tira el niño al foso? ¿Qué le pasa al niño al final, que no nos lo cuentan?

– S: ¿Dar susto? Parece ser que efectivamente, pueden infectar a otros y propagar las posesiones. Al final, ríete tú del Ébola. Y el niño es una pifia, un cabo suelto que sí deberían atar, ya que no sabes al final si se lo han comido los leones, si ha muerto o se ha quedado bajo la custodia de su abuela.

– J: Otra chorrada enorme que no entiendo es por qué el poseído se dedica a tapar los grafitis ¿No era el objetivo diseminar la infección demoníaca?

– S: ¿Quién había puesto esos grafitis antes? Mi teoría es que hay una fecha mundial de posesión y hasta entonces, nada de espóilers. Quizá hablamos de un demonio ordenado y hacendoso, que quería programar bien el fin del mundo, no a lo loco. Hasta el “caos” tiene que estar organizado.

– J: Y luego lo de los jesuitas, que con lo elitistas que son, ¿aceptarían en sus filas a un puto drogadicto?

– S: Es que está muy chungo, no hay “vocación” y ya no te digo para ser exorcista. Mucha demanda y poco oferta – si hay que hacer la vista gorda sobre el pasado, todo sea por la supervivencia de la iglesia católica, digo… de la raza humana (Mariano, aquí hay puestos de trabajo).

– J: Y un detalle que me carcome: ¿por qué crucifican gatos en las pelis satánicas? ¿Por qué no ratas o perros?

En nombre de "Hussein" abandona este cuerpo, yo te lo ordeno

En nombre de “Hussein” abandona este cuerpo, yo te lo ordeno

– S: Porque el gato siempre ha sido un animal místico, mágico, que incluso se veneraba en el antiguo Egipto… recuerda que tiene 7 vidas, un pobre perro ya estaría jodido. Y las brujas lo tenían de mascota. Y dan mala suerte. ¿Sigo? Digamos para resumir que siempre ha estado asociado a lo “sobrenatural”.

– J: ¿De verdad nos quieren hacer tragar que está basado en una historia real? ¿De verdad?

– S: Pues si te lo quieres creer, supongo que te lo creerás. Tan real como que Eric Bana es policía. Quizá es una forma de darle más publicidad, como The conjuring, Annabelle… mira los falsos “basados en hechos reales” como El proyecto de la bruja de Blair, Holocausto caníbal… ¿Ya está todo inventado en el cine de terror?

– J: En el cine de terror y en todos los géneros. Ya queda el envoltorio y la forma de contarlo. Desde hace siglos el ser humano se reunía para contar historias de terror, amor… ya está todo inventado.

– S: ¿No te da la impresión que hay mucho cine que como no te puede ofrecer una gran idea, te vende un actor famoso? ¿Quizá lo han intentado en este film con Eric Bana?

– J: Si de verdad hubieran ido a eso, hubieran escogido a Bruce Willis de protagonista y a Antonio Banderas de sacerdote, ha sido un “quiero y no puedo”, Eric Bana es un actor de segunda ¿no te parece?

– S:  ¿Tú qué novela o historia de terror  llevarías a la gran pantalla?

Pides que te rasquen el gotelé y mira lo que pasa

Pides que te rasquen el gotelé y mira lo que pasa

– J: Pues Edgar Allan Poe se adaptó en su tiempo a la gran pantalla, pero hoy en día quizá no se le presta la atención que debería, es uno de los “padres del terror” y se podrían hacer grandes adaptaciones. A Lovecraft también creo que no se le ha aprovechado lo suficiente, se ha hecho alguna película “amateur” pero poco más. Sin embargo Stephen King, por “activa y pasiva” series de televisión, películas…

– S: En el caso de Sthephen King, supongo que el volumen de venta de sus novelas, sea suficiente publicidad para cualquier film adaptado a una idea suya ¿no crees?

Un chiquillo se acerca tímidamente al mostrador, y carraspeando débilmente, se dirige a los tenderos.

– Pero entonces, ¿me la llevo o no?

Perdida

Publicado: noviembre 15, 2014 de LaSoPhi en Película
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<<¿Ande tas metido?>>

Así me encontraba yo cuando salí del cine de ver la película que da nombre a esta entrada, y os digo la verdad.. no sabía si era por la historia que acaba de ver, por el cambio del tiempo, o por que era la tarde del domingo lo que conlleva que acabaría el fin de semana y en unas cuantas horas empezaría una nueva semana que sería aparentemente igual que la anterior.

Lo malo de ver una película en la que has puesto grandes expectativas, que tiene buenas críticas y de la que todo hijo de vecino te ha hablado tan bien, es que siempre esperas más de lo que hay. Y esto es lo que me ha pasado a mi, esperaba ver una idea original, una gran trama o un final apoteósico, y me he encontrado con un telefilm de sobremesa con actores caros, pero eso sí, con un final que me sorprendió gratamente, ya que ha sido lo único original de toda la película. El argumento, no sé por qué (o quizá sí) me ha recordado a la película “Frenético” de Roman Polansky, solo que ésta última desarrolla una trama típica de los años 80 y quizá con un argumento menos rebuscado que el qué nos ha traído hasta estas líneas, pero el comienzo es el mismo, “la desaparición de la esposa del protagonista”. Pero que le ha pasado ¿ha huido? ¿la han secuestrado? ¿ha muerto? ¿ha sido asesinada? ¿le ha tocado el euro-millón?

“El enigma del año”, la han titulado algunas revistas. No quiero desvelar nada del guion que la propia Gillian Flyn, autora del best-seller en el que está basado la película, ha escrito, aunque el desenlace es diferente parece que en ambos la historia se centra en el perfecto matrimonio Dunne, el cual recordará para siempre el día de su aniversario, y no porque a uno de los dos se le haya olvidado, sino por la desaparición de Amy (cuántos de vosotros no os levantáis con ese deseo todas las mañanas) dejando nada más que unos indicios de lo que parece ser un asesinato o un secuestro, y a un marido que no queda claro si se alegra o se horroriza de encontrarse en esa situación.

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<<¿Estás seguro que somos hermanos? ¿Y gemelos?>>

Os vuelvo a repetir, nada nuevo que no hayáis visto en alguna “tv movie”. Como buena gran producción estadounidense que se precie, nada es lo que aparenta ser, la historia da diversos giros para que vayas empatizando con uno u otro personaje. Dos horas y media preguntándote ¿dónde está Amy Dunne? y al final lo único que está claro es que el Sr. Nick Dunne es la única víctima de esta trama. No podría terminar sin incluir algún “detalle pifioso”, ya que aunque es ficción, hay que intentar dar el mayor realismo a las situaciones (siempre que no se trate de una invasión extraterrestre claro está..) por lo que señores guionistas, no se puede dar una rueda de prensa aunque sea dentro de un hospital, con todo el cuerpo lleno de sangre…”y hasta ahí puedo leer”.

Quiero resaltar el papel de Rosamund Pike (chica bond en el 2002), ha sido todo un acierto la elección de esta actriz inglesa para dar vida a la Sra. Dunne y su actuación es de lo mejor de la película. Tiene esa belleza fría y esa mirada sobria que puede dar vida a un personaje complicado, a la vez que parece una esposa perfecta, mejor hija y estupenda amiga, pero en el fondo esconde una psicótica lunática, concienzuda y quizá un poco malvada, que consigue hacerte creer lo que quiera. Por último hacer mención al director, David Fincher, que en su día también consiguió “erizarnos los vellos de la nuca” con su película “Seven”.

The leftovers

Publicado: octubre 26, 2014 de josemasaga en Serie
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El macizo Justin Theroux cuando se enteró de quién era el creador de la nueva serie

El macizo Justin Theroux cuando se enteró de quién era el creador de la nueva serie

¿Estarías dispuestx a tragarte otra serie del creador de Lost? ¿Después de meternos en el mayor timo televisivo (o internetero, más bien) de la historia? ¿Esto es como en política, que nos gusta que nos chuleen ya que seguimos votando a los mismos?

Para que veáis que no soy un tipo vengativo, yo sí decidí darle otra oportunidad al bastardo que nos puso la miel en los labios para luego descubrir que era m**rda. No le guardo rencor, como veis. Y eso que me tragué hasta la última temporada de esa serie que se inventó un día que tenía dificultades para ir al baño.

Bueno, al turrón. La serie que nos ocupa se basa en un supuesto que (recalquemos esto, salido de los labios del creador) nunca será resuelto: de repente, en menos de lo que algunos pasan una tarjeta black, desaparecen del mundo millones de personas. Se desvanecen, sin destellos luminosos ni nubes de humo ni ná. Supuestamente no son más del 2% de la población, pero imagínate tú el movidón. Aunque nadie puede dar una explicación (ni científica ni metafísica ni de ningún tipo), mucha gente (¡vaya, qué sorpresa!) se decanta por el tema religioso.

Tres años más tarde, la acción se centra en Mapleton, en el estado de Nueva York. El jefe de la policía local se prepara para el tercer aniversario de la Partida repentina (los estadounidenses y sus términos políticamente correctos), un tipo atormentado, con cara de tener una úlcera y con una vida bastante desordenada, siendo generoso en la descripción del personaje (interpretado por Justin Theroux, un sex-symbol desconocido para mí).

"¿Nos montamos nuestra  propia secta?"

“¿Nos montamos nuestra propia secta?”

Y es que la Partida repentina dejó a la humanidad hecha un desastre. No en plan post-apocalíptico, pero sí hay constantes detalles en la serie que reflejan el malestar espiritual y personal de la peña. Miles de sectas surgen como setas, y en el simpático y cuasi perfecto Mapleton podemos ver cómo una de ellas, los Residuos Culpables, se multiplican y amenazan con sumir al pueblo en un caos total por sus acciones chungas. Estos sectarios se visten exclusivamente de blanco, fuman como carreteros y cumplen voto de silencio, y su objetivo es obligar a hacer recordar a los demás que son la piltrafa, la borra que quedó tras la desaparición de los otros. De guay, como podéis ver.

A Lindelof (el infame co-creador de Lost y artífice de esto) le apasiona el tema religioso, no hay que ser una lumbrera para darse cuenta de ello. Y esto es quizá lo que más me ha llegado a molestar, esa obsesión por meternos por donde nos pueda caber los mensajes píos casi sin que nos demos cuenta… un poquitito de proselitismo, vamos.

Es una serie raruna. A veces es lenta, a veces se desata y te deja loco; juega continuamente con la plausibilidad de que lo que ocurre (más sobre esto en un segundo) sea cierto y no chaladuras de los personajes. Tiene un aura surrealista, echando mano a saco de influencias como Twin peaks y Northern Exposure (Doctor en Alaska), pero con el tema del dramón personal como telón de fondo (TODOS los personajes están amargadísimos, sin excepción).

"¿Una serie? ¿No soy la prota? ¿Y no hablo durante varios episodios? ¿Estás loco o qué?"

“¿Una serie? ¿No soy la prota? ¿Y no hablo durante varios episodios? ¿Estás loco o qué?”

Para mí, lo más atrayente son las tramas sobre las sectas, he de admitirlo. Me fascina el personaje de Wayne, el supuesto grief eater, un carismático mesías que presuntamente elimina la tristeza de las personas a las que abraza y que ha creado una organización en torno suyo (el tío carota dice recargarse mediante el amor de jovencitas asiáticas). Me encandilan los Residuos Culpables, esos sectarios inquietantes tan entregados a su causa y con esos rasgos de comportamiento tan alienígenas. Pero también es encantador el personaje del masca tabaco asesino de perros, el del padre turuleta (o no…) del prota, o el pesado del pastor (ojalá lo fuera de ovejas) obsesionado por demostrar que muchas de las personas desaparecidas no eran precisamente santos.

Para terminar, un pero más: los dos últimos capítulos de la primera temporada rompen el esquema (sobre todo el penúltimo) y la cierran de una forma poco satisfactoria para mi gusto. No sé por qué se empeñan en acelerar tramas para que las temporadas queden en suspenso, aunque haya que cargarse lo hecho anteriormente. Yo, seguiré mi promesa personal de no ver más de una temporada y me quedaré con la buena impresión… sí, majos, he aprendido de Lost.

2 X 1: Trascendence y Lucy

Publicado: septiembre 11, 2014 de josemasaga en Película
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Te has Lucy-do (no me he podido resistir)

Te has Lucy-do (no me he podido resistir)

En menos de medio año han estrenado un par de películas que versan sobre la superación de los patéticos límites de lo humano, de alcanzar otro nivel de existencia. No, no hablo de ganar la primitiva o de que te surja de repente una herencia en Suiza; el tema es a la vez más filosófico y más concreto. Esta corriente, ya antigua, se llama transhumanismo y teoriza sobre la posibilidad en un futuro no muy lejano de superar las limitaciones biológicas con las que nacemos, con la capacidad para alterar nuestros cuerpos y mentes. Me da a mí que esto no sería especialmente complicado, teniendo en cuenta lo indeseables que somos los humanos; hay espacio para mucha mejora. oiga.

Trascendence lo aborda desde el género cyberpunk, ese que nos prometía tener internet en vivo aproximadamente en esta década (en lugar de ello, tenemos feisbuk y amazón). El protagonista, Jhonny Depp (que haga el papel que haga empieza a ser como Tom Cruise, es siempre él), un genio de la informática que busca junto a su novia la creación de una inteligencia artificial, es objetivo de un grupo terrorista (en un momento más sobre esto) y antes de palmarla se presta a ser el conejillo de indias del experimento del milenio: ser transferido mentalmente a un ordenador (sí, hola, El cortador de césped).

El móvil que sostiene (o algo) la película es endeble, por decir algo amable. Un grupo terrorista a lo The following, con gente en todos lados, más recursos que el JMJ, y métodos tan extraños como disparar con una bala de uranio empobrecido al famoso doctor Depp… ¿dónde ha quedado el útil cinturón de explosivos? Pero claro, había que dar una explicación para que el pobre hombre quisiese convertirse en software. Que visto lo visto, a ver quién tiene agallas para hacerlo, viendo que hasta el sistema operativo de un móvil se puede llegar a colgar.

Total, que como podéis imaginar lo consigue, y con su recién adquirida hiper-inteligencia y moviéndose por internet como un internauta chino, se forra y empieza sus supuestos planes de dominación mundial desde su base secreta en medio de la nada… eso, o la gente le malinterpreta. Porque lo que intentaban parar los terroristas es la creación de una inteligencia no humana, que según ellos borraría de la faz de la tierra al ser humano (y bien merecido). Casi llegados al final de la cinta, esta toma un cariz muy maniqueo y tramposo, forzándonos a creer algo para luego venir con el típico “que no, tontos, que era muy majo…”

Me jode que me engañen, supongo que como a todo el mundo. Total, un planteamiento interesante desaprovechado.

Más Max Headroom

Más Max Headroom

Lucy no parte de algo tan serio como IAs y peña fanática. Se limita a copiar literalmente el supuesto inicial de Limitless, un film del 2011 que dudo que siquiera llegara a España, retomando la gilipollez de lo de que no usamos el 100% del cerebro (que no, que es mentira) y que una droga te lo permite. Y es que sí, las drogas son buenas, te hacen más listo.

Este film de Luc Besson consigue hacerlo todo mal. Si esperabais una peli de acción, vais dados. Si veníais en busca de transcendentalismo, pues tampoco, porque en seguida entra en temas muy manidos como viajes en el tiempo y hasta tiene el morro de sajar a 2001, una odisea en el espacio, sacando a los famosos eslabones perdidos jugando con huesos.

Los malos son absurdamente violentos y malísimos, la protagonista pasa de no saber qué hacer por ser muy tonta (la pintan así, no es sexismo ni prejuicios por ser la Johansson) a ir medio empanada por ser demasiado lista. Y es que el llegar al supuesto 100% cerebral te permite manipular la gravedad, hablar por la tele (sin tener que follarte a ningún famosete de medio pelo) y como decía arriba, superar el espacio y el tiempo. Que mira, vendría de puta madre para ahorrarse uno el ver bodrios como este (echas un vistazo a tu futuro, ves que es una ful de peli, no la ves).

Hay algo que sí me inquietó de ambas pelis: Morgan Freeman. ¿Está impuesto por cláusula en todas las pelis de acción y ci-fi que hace Hollywood? ¿Es dios? ¿Por qué, al igual que Depp y Cruise, hace siempre de sí mismo? Esto sí que es trascender, y no lo que hicieron los protagonistas de los dos mojones estos.

Imágenes obtenidas de allmovie.com

Non-stop

Publicado: agosto 26, 2014 de josemasaga en Película
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Buen espóiler en el cartel, sí señor

Buen espóiler en el cartel, sí señor

Ahhh, los aviones. El medio de transporte que hemos aprendido a odiar. Tras un año especialmente fatídico en el que hemos visto tres accidentes aéreos (bueno, uno ni sabemos qué pasó con él), vuelven al panorama cinematográfico las dicharacheras pelis de catástrofes aéreas, ese sub-género que lo petó en los setenta. Supongo que ya se puede empezar a explotar el tema, supuestamente superado el trauma del 11-S; no hay nada que el capitalismo no pueda aprovechar.

El tema empieza mal. Liam Neeson, el héroe sexagenario de la peli, encarna a un cliché con patas: un ex-policía alcohólico originario de Irlanda del Norte con un pasado familiar trágico, metido a Inspector de vuelos en EEUU. Sí, lo habéis leído bien. Creo que nunca me había enfrentado a nada tan ridículo en mi vida como este personaje. Lo curioso es que viaja en un vuelo de 150 escasos pasajeros a Londres (y en primera, para qué escatimar gastos) junto con otro inspector (¿dos polis en un vuelo? Casi ni me creo que vaya uno). Me encanta el nombre de la compañía: British Aqualantic. Suena deliciosamente infantil.

En fin, que junto con esto se nos muestra una selección limitada de pasajeros para que sepamos que algo chungo va a ocurrir (nos ha jodido, si no vaya pérdida de tiempo ver el film). Aquí se nos empieza a tratar como si fuéramos monguers, algo muy común en el cine de acción estadounidense. Los elegidos son los típicos sospechosos habituales – un par de negros, un musulmán (que luego resulta ser un doctor en neurobiología, malpensados racistas), dos tíos blancos con pinta de patibularios… la cámara básicamente no se despega del prota, la sub-prota femenina (más sobre ella en seguida), la azafata y los citados sospechosos.

Porque sí, no puede faltar la mujer destinataria de las rudas afecciones del héroe de acción. Julianne Moore, que está envejeciendo fatal, la pobre, es el red herring durante parte de la cinta, para que no os confiéis demasiado, tontos. Junto con la niña que viaja sola son el lado tierno y el descanso del guerrero del audaz macho. recursos tan patéticos que pensaba que ya no se usaban en este siglo… pero helos ahí. Redondeando el conjunto, una azafata con un descocadísimo uniforme (algo he viajado en avión y en mi vida los he visto así), confirmándonos en nuestra teoría de que las mujeres son meras comparsas.

"¿Hay algún guionista en el avión, por favor? Se nos terminan las ideas"

“¿Hay algún guionista en el avión, por favor? Se nos terminan las ideas”

El nudo central de la trama (o lo que sea) es el envío anónimo de mensajitos de guasap a Neeson (sí, es cierto, ya se puede hacer esto hasta en el aire) informándole de que va a empezar a palmar peña. Por cierto, el aspecto visual de este intercambio de mensajes entre poli y malote (los globos de la conversación salen en el aire) ha sido copiado sin ningún tipo de vergüenza de Sherlock (la serie británica). El pérfido plan del villano es que parezca que es el buen Liam el que está amenazando el vuelo; otro resorte tan manido que se cae a pedazos. De todas formas, así como por descuido, pide 150 millones de dólares para que pare la fiesta.

Ya os podéis imaginar lo que sigue: carreritas arriba y abajo del avión, la famosa pelea en el lavabo (dos tiarrones como armarios roperos abiertos dándose de piños en el minúsculo espacio), paranoias y acusaciones cruzadas varias, motín de pasajeros y destape final del malo.

Por desgracia, aunque el desarrollo del film es bastante comedido teniendo en cuenta que es un blockbuster (con muertos por cerbatana al más puro estilo Fu-Manchú, qué giro más viejuno y encantador), en el final se va de madre, con peleíta en gravedad cero/cabina despresurizada incluida (y tiro entre ceja y ceja) y rescate en el último momento de la niña. El móvil (no el aparato electrónico, si no la razón para desatar toda la pirotecnia) es tan inverosímil que despierta ternura. El director, un catalán afincado en Hollywood, le ha cogido cariño a Neeson, y ya es la segunda película que hace con él, igual de repleta de testosterona y ambigüedades en el protagonista (que al final, por supuesto, resulta ser un buen hombre y un héroe).

Solo espero que tengan la vista de no ponerla en algún vuelo…

Imágenes obtenidas de allmovie.com

Under the skin

Publicado: agosto 12, 2014 de josemasaga en Película
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Johansson y así como uin estarcido por encima

Johansson y así como un estarcido por encima

Aviso: los que seáis fans de Sacrlett Johansson, abandonad la sala. No os va a gustar lo que vais a leer, ahorraos el trago. ¿Ya? Venga, continúo.

Con esta película, se demuestra que escribir una buena sinopsis es un arte que no está valorado como se merece. Me explico. Cuando le conté a LaSophi que había visto esta película y la impresión que me había causado, respondió como con muchas otras que me he tragado en los últimos meses: “¿Quién te la recomendó? ¿Dónda la encontraste?”. Soy como un mendigo del cine de ciencia-ficción; arrastro mis cansados pies por páginas de relumbrón como Allmovie o IMDB, consulto listas de aficionados sobre las mejores del género, picoteo en blogs. Evito las críticas, me centro en las sinopsis, pero por supuesto son tan engañosas como las opiniones personales. Es decir, la de esta en particular rezaba (traducido a vuela pluma del inglés) Una alienígena con el aspecto de una atractiva mujer deambula por las calles y carreteras de Escocia para dar caza a hombres solitarios en esta surrealista adaptación de la novela de Michel Faber. Creo que lo único acertado es que es surrealista.

Y así es: la Johansson, a la que casi no le gusta lucirse, se aburría y entre los miles de guiones que deben llegarle descubrió este. Se dio cuenta de que siendo la protagonista acaparaba casi el 99% de presencia en pantalla (siendo conservador en la estimación), que salía desnuda o casi en el 70% de las escenas y que casi ni tenía que hablar. Ni mostrar cambios de expresión, por cierto. Una bicoca, vamos. Lo de que es una extraterrestre lo tenemos que intuir o imaginar, ya que nada menos el final de la cinta lo insinúa o muestra. Lo que no logro entender es cómo le encargan la misión de ir abduciendo a paletos escoceses sin enseñarle o descargarle o como lo hagan estos alienígenas el acento escocés. O que vaya en una furgoneta de esas de repartidor blancas y llena de bollos. O que tenga que llevar a los pobres desgraciados a una cochambrosa casa en las afueras, muy atrayente y sugestivo. Y dejad de babear, admiradores de la Johansson que seguís leyendo: os vais a llevar el mayor chasco de vuestra vida, porque o bien las fajas y el photoshop han creado un espejismo o bien esta chica se ha dejado mucho en los últimos años. Un desastre total.

Un apunte: el surrealismo no tiene por qué ser aburrido. Mirad a Lynch, mirad a Cuerda. El surrealismo no es contemplar cómo crece el césped en las Highlands (que sí, que muy bonitas) o cómo Scarlet mira con cara de boba el infinito. El surrealismo puede ser que no te enteres de qué coño está pasando, pero al menos que tengas la cabeza llena de hipótesis o no te puedas creer el locurón que estás contemplando. Y este film no cumple ninguno de los requisitos del buen cine surrealista (ya hablaré de Upstream color, ya). Lo que se nos tira a la cara es una historia deslabazada con, por lo menos, un final impactante y que logra dar grima (y que nos reafirma en que no hace falta que venga ningún extraterrestre para mostrarnos lo que es ser un hijoputa inhumano).

Expresando el frío escocés sin necesidad del método Stanislavski

Expresando el frío escocés sin necesidad del método Stanislavski

El director, Jonathan Glazer, un auténtico desconocido para mí, co-escribió la adaptación de la novela de Michel Faber, y se quedó bien a gusto. Tras leer otra sinopsis, esta mejor hecha, de la novela de origen, se acentúa mi falta de fe en las adaptaciones para la gran pantalla de obras literarias. No hace falta, en serio; son disciplinas distintas, casi antitéticas. Buscad la inspiración en otro lado, amigos productores y directores y magnates de Hollywood (bueno, esta es inglesa). Tú también, Jackson, deja en paz El Hobbit, vaya manera de ordeñar un clásico infantil.

Y aprovecho para reiterar mi extrañeza en la elección del, por otro lado, bello país (o provincia o región o lo que sea, y más con un referéndum en ciernes) escocés, ni siquiera teniendo en cuenta la excusa de la trama (buscar hombres solitarios, que no haya casi nadie que pueda ser testigo del hecho de la abducción, etc.). Aunque por otro lado le da un toque como de andar por casa, casi de documental falso o mockumentary, porque me apuesto el cuello a que la mayoría de los cahavalotes que se dejan engatusar por la Scarlett (y mira que visten y maquillan mal a la pobre, encima) son espontáneos o casi. Si siguieran existiendo los amados videoclubs, esto sería carne de estantería del fondo.

Al filo del mañana

Publicado: junio 15, 2014 de josemasaga en Película
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En Francés. Porque es en Francia, ojo

En Francés. Porque es en Francia, ojo

Como se supone que esta es una película con sorpresas o así, voy a decir desde ya que voy a realizar varios niveles de destripe… ¡pero no asustarse!, los iré anunciando antes de soltarlos. Pues nada, vamos p’allá.

Viendo que los Estadounidenses tienen pocas pelis sobre el día-D, Tom Cruise pensó que le molaría ser el prota en una nueva. Pero ya que el tema histórico no le atrae demasiado, sino más bien lo futurista, se lió la manta a la cabeza y se embarcó en este film sobre otra invasión extraterrestre (¿de verdad que no hay más planetas en el universo? ¿Qué hay aquí tan atractivo? ¿Sale la Tierra en la Guía Michelín intergaláctica?). Los bicharracos (lo menos claro de toda la película, se les ve como borrones tentaculares, creo que tienen hiperactividad diagnosticada) ocupan Europa, así que los nuevos aliados lanzan un mega desembarco en las playas normandas. Por asociación, estos bichos son unos nazis.

Cruise, ese chico tan humilde, interpreta a un Mayor del ejército Estadounidense con mucho morro y pocas agallas (“¡vaya!”, os diréis, “¡una en la que no hace de héroe!”… esperad, esperad), que tras palmarla ignominiosamente en el desembarco, regresa al pasado, a un punto determinado. Una y otra vez, al mismo momento, después de morir. “¡Coño!”, exclamaréis, “¡pero si esto es Atrapado en el tiempo!”; o Código fuente, ya que nos ponemos. Efectivamente; y no es la última idea que copian descaradamente, para nada. La estética militar cuasi futurista, de Aliens o Starship troopers; la imaginería armamentística, de Elysiun o Distrito 9; y esa espadaca que blande la chica cachas, es un pedazo de guiño al mundo manga (es una espada sin punta, y a todas luces, sin filo… un cacho hierro, vamos).

DESTRIPE DE NIVEL A

Seguimos con las ideas originales. Que los alienígenas sean colmeneros, que tengan su reina de enjambre/cerebro central está tan visto que da penica. Que el Cruise sea el elegido por arte de birlibirloque ya hiede, la verdad. Un buen amigo dice con razón que este hombre siempre hace de sí mismo en sus películas; ha creado un personaje estándar de cine de acción y lo repite de una a otra pantalla. Empiezo a pensar que Tom quiere ser como la figura inventada por el lisérgico escritor Michael Moorcock, el campeón eterno; ese guerrero especial, elegido, el único, que tiene presencia en todas las dimensiones y tiempos, encarnado en distintas personas pero siendo el mismo. Además, ¿hasta cuándo vas a poder hacerte pasar por un treintañero, chato? ¡Que ya no cumples los 50!

DESTRIPE DE NIVEL B

Si me llamas nena, te arranco la cabeza

Si me llamas nena, te arranco la cabeza

Ni una película de Tom sin un romance. Esa debe ser la directiva maestra de su representante artístico; y aquí de nuevo tenemos que sufrir uno. Vamos, que hasta la chica chunga, de armas tomar, cae al final rendida a sus pies… después de demostrar él, exactamente igual que Bill Murray, que puede cambiar y ser un buen hombre, un héroe y bla bla bla. Otra oportunidad perdida de mostrar a una mujer fuerte no como comparsa de su compañero masculino, o a un protagonista masculino como alguien débil o sin demasiadas virtudes.

DESTRIPE DE NIVEL C

Como en la principal inspiración de este film, Cruise va mejorando poco a poco sus habilidades, se aprende de memoria lo que ocurre, etc. Pero la peli no podía tener un final ordinario: quita, quita. Tenían que enchufar el colofón épico cuando el tontainas del Tom pierde su poder al recibir una transfusión (¿propaganda de los Testigos camuflada?). Y claro, la última intentona de cepillarse al bicho gordo es de verdad la última… ¡qué intriga! ¿Verdad?
Pues no. Claro que no.
Y es que la puntilla final de este blockbuster es que son todos totalmente predecibles, con finales de almíbar y cartón piedra, con el estallido final y la pirueta en el último momento. Esto roba por completo cualquier posibilidad de emoción o empatía por los personajes; unos seres que sabes que son indestructibles y predestinados a un final de perdices. Irónico, siendo como es una historia sobre cambiar la historia, ¿no?

Imágenes extraídas con muy poca vergüenza de Allmovie.com