De la trastienda: Old boy

Publicado: diciembre 27, 2013 de josemasaga en De la trastienda, Película
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Si naciste para martillo, del cielo te caen los clavos

Si naciste para martillo, del cielo te caen los clavos

Un buen día te despiertas en una habitación de hotel muy sui generis, sin saber cómo has llegado allí, sin poder salir, sin contacto con ningún ser humano. Cada día te duermen con un gas soporífero, te dan comida, limpian y abastecen la habitación, te cortan el pelo. No, no es una temporada en un spa, es el punto de arranque de Old boy, cinta Surcoreana del 2004 y que ha alcanzado el etéreo y dudoso estatus de peli de culto.

No nos engañemos, el cine asiático (así, a cascoporro, metiéndolo todo en el mismo saco) no es muy popular en Europa en general y España en particular. Las películas que nos llegan del lejano oriente son las más occidentalizadas, las más similares a nuestros domados y anodinos gustos, y muchas veces están repletas de clichés y lugares comunes. Eso, si no las adaptan del todo haciendo el clásico remake del que tanto y tan bien se alimenta Hollywood. De hecho, esta misma peli cuenta con uno, aunque no tengo ni idea de qué tipo de engendro será.

Volviendo al argumento: Oh Dae-Su (que dudo que sea algo así como Juan o Miguel en castellano, la verdad) se pasa 15 añacos encerrado en una extraña prisión, sin ton ni son, y cuando está a puntito de escapar a través de un túnel penosamente horadado con un palillo (de los de comer, no de los de hurgarse la piñata) es liberado; por si no fuera suficiente, queridos sádicos, se entera de que su mujer ha sido asesinada y de que le han cargado el mochuelo a él. Os reto a encontrar un comienzo de película más intrigante, peregrino y cruel, todo en un cómodo pack. Como podéis imaginar, no corre presto a su oficina del paro más cercana a reinsertarse en la sociedad, si no que sale más bien cabreado y con ganas de decirle un par de cositas al que le ha enviado de vacaciones forzosas una temporada.

"¡Servicio de habitaciones! ¡Tráigame la hoja de reclamaciones!"

“¡Servicio de habitaciones! ¡Tráigame la hoja de reclamaciones!”

Y es que, oiga, quince años dan para mucho si los gestionas bien, y Oh Dae-Su (¿no sería genial tener un amigo con este nombre?) se aplica con tesón a auto-entrenarse y ponerse como un toro para el día en que pueda vengarse. Sí, lo habéis adivinado: la violencia ocupa la mayor parte del tiempo de esta historia, y desde ya os digo que no es la típica violencia a la que estamos acostumbrados por estos pagos. Las pocas películas Surcoreanas que he podido ver han sido las que, con diferencia, más me han impactado en este apartado; tanto la violencia física de chorretones de sangre y hostias como panes como la mental o verbal, de hechos o situaciones límite. No digo más al respecto, porque esta vez no quiero destripar uno de los momentos cumbre de la historia.

Sí puedo mencionar escenas brutales, visualmente perfectas y que dan mil vueltas a supuestos maestros del género occidentales: la pelea al más puro estilo arcade (vista lateral, scroll de izquierda a derecha) de los ’80 en la que el prota se enfrenta en un estrecho pasillo, martillo en ristre, a chorrocientos enemigos armados con palos; el festín de sushi en el restaurante de Mi-Do (la otra prota) con ingestión de pulpo vivito y coleando incluida; la rutina diaria de Oh en esa Lynchiana habitación de hotel durante tres lustros; el persuasivo método de interrogatorio, usando el arranca clavos de un martillo para una poco ortodoxa extracción dental…

Pero claro, lo que como espectador occidental llama poderosamente la atención por su originalidad o carácter atípico también puede llegar a extrañar o aburrir. El ritmo y cadencia del cine oriental son chocantes, con momentos de calma chicha en los que no dejas de mirar el reloj y en los que los minutos se convierten en horas, y otros de total confusión y un tropel de imágenes y situaciones a veces indescifrables. Además, está claro que hay un subtexto, un lenguaje corporal, un doble sentido que se nos escapa; un tratamiento del humor y el drama que a mis ojos parece infantil o forzado o marciano; y unos diálogos o ausencia de estos que en apariencia no tiene sentido. Hay una diferencia cultural, no se puede negar.

En definitiva, un film muy recomendable para ampliar fronteras y realidades cinéfilas, con un desarrollo y un desenlace completamente inesperados, con personajes complejos y oscuros, una estética dura, cruda, y muy poco común y una auténtica montaña rusa de sensaciones y emociones. Eso sí, tómate un café o un Red bull, porque son dos horas como dos soles; es lo que tiene el estándar occidental de la hora y media escasa, que nos ha malacostumbrado.

Imágenes obtenidas de allmovie.com y imdb.com

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comentarios
  1. Ana dice:

    Lo que es sin duda un placer es leerte.

  2. Rafa dice:

    ‘Ingestión de pulpo vivito’

    Así murió Diógenes de Sínope, mucho cuidadito. Bueno, la verdad es que una de las versiones. Otros historiadores cuentan una extraña situación con un pulpo vivo, un caballo y algunos perros también. Todo un genio este Diógenes, hasta para morir.

    • josemasaga dice:

      Una figura fascinante, coincido plenamente con vos. Lo que no entiendo en absoluto es la decisión de nombrar el famoso síndrome que impele a acumular trastos, cuando lo primero por lo que él abogaba era por lo contrario.

  3. El Felón Ladino dice:

    OJOCUIDAO! ¡Que he escuchado por ahí que va a haber remake usano!

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