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Chappie

Publicado: marzo 24, 2015 de josemasaga en Película
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La mamá y el papá de Chappie... sí, es un robot muy afortunado

La mamá y el papá de Chappie… sí, es un robot muy afortunado

Si no fuera porque se llama Suráfrica, a más de uno nos costaría localizarla en el mapa. Aparte del infame apartheid, lo único que conozco de este país africano es a Nelson Mandela, a Charlize Theron, y al director y escritor de esta cinta, Neil Blomkamp.

Neil se hizo un hueco bien gordo en el panorama cinematográfico tras escribir y dirigir Distrito 9, en la que ya empezaban a despuntar las obsesiones que ha arrastrado por las dos siguientes películas (la segunda es Elysium, que reseñó hábilmente LaSophi): las armas y la crisis de identidad. No quiero adelantar acontecimientos, pero dicho film sigue siendo la mejor muestra de lo que puede hacer este buen hombre. En esto del cine soy como un yonqui, siempre buscando en sucesivas dosis lo que conseguí de manera irrepetible con la primera; en este caso su nuevo trabajo se llama Chappie.

Ya que el argumento de esta cinta podría ocupar una línea y todavía nos sobraría un par de toques al tabulador, procedo a partir de ahora a, más que destriparla, desguazarla (en honor al prota, un robot rescatado del contenedor de reciclaje).

Chappie es una película muy mestiza, que hace referencia a tantos films que no llegaré ni a acordarme de todos. Propone la ya antigua historia del hombre que quiere ser dios creando un ser inteligente de cero, esta vez por suerte no a imagen y semejanza suya (eso, con una pareja del sexo opuesto y paciencia, cualquiera lo logra). Este Frankenstein ingeniero programa una inteligencia artificial, y en vez de meterla en un ordenador conectado a internet, la enchufa en un robot desahuciado, antiguo miembro de la fuerza policial de Johannesburgo. Pero en un inesperado giro del guión (léase con ironía), el inteligente robot cae en manos de una banda criminal, que intentará usarlo para sus criminales fines. Que para eso son criminales.

Chappie, entre el petardo de Jar-jar bins y...

Chappie, entre el petardo de Jar-jar bins y…

Ya en los primeros quince minutos se pueden advertir los homenajes (de nuevo, sarcasmo) de Blomkamp a otros clásicos del séptimo arte. El supuesto protagonista es un trasunto de Cortocircuito, ya que como él tiene que aprender a marchas forzadas cómo funciona un mundo hostil y ajeno a él. La empresa de armas de la que surje y donde trabaja su creador provee al gobierno de policías robóticos, como en Robocop, y como en dicho film, hay un prototipo más brutal y destroyer que compite con el modelo al que pertenece Chappie. El citado creador de nuestro metálico amiguito copia a J.F. Sebastian de Blade Runner tanto en sus ínfulas creadoras como en sus asistentes hogareños. Y así hasta el infinito.

El reparto es de categoría, pero está muy desaprovechado: empezando por la Weaver, que amenaza con ser la próxima Samuel L. Jackson en su papel de omnipresente actriz de cameos; siguiendo por el Jackman, con su peinado mullet, en pantalones cortos y con pistola en la oficina; continuando con Patel, el inventor del siglo y que ni siquiera tiene despacho propio; y terminando con el que hace de Chappie, Sharlto Copley, que seguro que se pasó todo el rodaje dentro de un traje con luces (no de torero, el de captar los movimientos). Este personaje, que debería ser el centro de atención de toda la narración, y que recuerda por momentos a Yar-yar bins y por momentos a Briareos, de Appleseed por las antenas a guisa de orejas conejiles, termina poniendo de los nervios por la torpe elección de sus diálogos y la improbable forma de evolucionar a lo largo del film.

Sin embargo, no es así con los macarrónicos protagonistas, que le roban la merienda y el protagonismo a Chappie. Hablo, claro, de Ninja y Yo-Landi ViSSer, los integrantes de Die Antwoord, gentecilla difícil de encasillar (son, en teoría, artistas multidisciplinares), creadores de un estilo musical al que han llamado “Zef”. Cualquiera de sus videos merece la pena; casi más que esta película, me temo. En el film son dos malotes muy malotes (aunque ella luego se ablanda debido a la maternidad… machismo hasta en la ciencia ficción), que por arte de birlibirloque se hacen con Chappie (se lo guindan a su creador, un tío que va sin escolta ni protección ni vigilancia en una ciudad ultraviolenta).

...Briareos, pero con 50 kilos de chapa menos

…Briareos, pero con 50 kilos de chapa menos

La peli, por desgracia, tiene más agujeros que el centro de Johannesburgo. La línea argumental es difusa y le pasa como al Guadiana, que aparece y desaparece; la historia principal llega a convertirse en secundaria cuando entra en escena la citada pareja atómica. Otras historias están ahí como de pegote, como la del mismísimo creador de Chappie, o la del compañero (por decir algo) de trabajo que encarna Jackman, que protagoniza momentos delirantes. Por si no fuera poco, hay detalles que echan por tierra una película, como las idas y venidas de Patel sustrayendo material ultrasecreto (algunos nos conformamos con llevarnos los clips del curro), el capo mafioso enemigo de la pareja (muy de peli B de los 80), el casco neuronal para controlar al robot enemigo (no nos engañáis, es un casco de bici con cuatro cables pegados), que Chappie guarde la mente de su mami en un usb (que fallan más que una escopeta de feria), y un eterno etc.

Y, joder, es una pena. La idea, aunque no es nueva, tenía posibilidades, sobre todo por el estilo tan personal e irrepetible del director: su ciencia ficción sucia y fea, ultraviolenta, que resalta aspectos que los medio nenas de Hollywood se apresuran siempre a tapar. Lo que sí le puedo decir a Neil es que se dedique más a dirigir y menos a escribir; chico, si tienes una buena idea, pasásela a Stephen King y que te haga un guión.

Líbranos del mal

Publicado: noviembre 23, 2014 de josemasaga en Película
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A dios rogando y con la pistola disparando

A dios rogando y con la pistola disparando

Mostrador del videoclub. La pequeña pantalla que cuelga justo encima y un poco detrás de este muestra los créditos finales de una película. Los tenderos del videoclub debaten acaloradamente, probablemente sobre lo que acaban de visionar.

– S: ¿Qué te ha parecido la idea? ¿Es original o estamos ante otra película más de terror?

– J: Que está más trillada que la liga BBVA… el hecho además de que vuelvan de Irak poseídos es como una especie de “venganza poética-demoniaca” ya que vuelven con lo “que se merecen”, son las armas de destrucción masiva más efectivas utilizadas por los iraquíes, de vuelta con un demonio de souvenir.

– S: ¿Qué destacarías de la película?

– J: Destacaría que está basado en un libro, pero no en uno cualquiera, sino en un libro autobiográfico. Y, oye, es la primera vez que veo de principio a fin un exorcismo, con sus pasos para “dummies”. Por cierto, ¿qué tiene que ver la madre desnaturalizada en la peli, la que tira el niño al foso? ¿Qué le pasa al niño al final, que no nos lo cuentan?

– S: ¿Dar susto? Parece ser que efectivamente, pueden infectar a otros y propagar las posesiones. Al final, ríete tú del Ébola. Y el niño es una pifia, un cabo suelto que sí deberían atar, ya que no sabes al final si se lo han comido los leones, si ha muerto o se ha quedado bajo la custodia de su abuela.

– J: Otra chorrada enorme que no entiendo es por qué el poseído se dedica a tapar los grafitis ¿No era el objetivo diseminar la infección demoníaca?

– S: ¿Quién había puesto esos grafitis antes? Mi teoría es que hay una fecha mundial de posesión y hasta entonces, nada de espóilers. Quizá hablamos de un demonio ordenado y hacendoso, que quería programar bien el fin del mundo, no a lo loco. Hasta el “caos” tiene que estar organizado.

– J: Y luego lo de los jesuitas, que con lo elitistas que son, ¿aceptarían en sus filas a un puto drogadicto?

– S: Es que está muy chungo, no hay “vocación” y ya no te digo para ser exorcista. Mucha demanda y poco oferta – si hay que hacer la vista gorda sobre el pasado, todo sea por la supervivencia de la iglesia católica, digo… de la raza humana (Mariano, aquí hay puestos de trabajo).

– J: Y un detalle que me carcome: ¿por qué crucifican gatos en las pelis satánicas? ¿Por qué no ratas o perros?

En nombre de "Hussein" abandona este cuerpo, yo te lo ordeno

En nombre de “Hussein” abandona este cuerpo, yo te lo ordeno

– S: Porque el gato siempre ha sido un animal místico, mágico, que incluso se veneraba en el antiguo Egipto… recuerda que tiene 7 vidas, un pobre perro ya estaría jodido. Y las brujas lo tenían de mascota. Y dan mala suerte. ¿Sigo? Digamos para resumir que siempre ha estado asociado a lo “sobrenatural”.

– J: ¿De verdad nos quieren hacer tragar que está basado en una historia real? ¿De verdad?

– S: Pues si te lo quieres creer, supongo que te lo creerás. Tan real como que Eric Bana es policía. Quizá es una forma de darle más publicidad, como The conjuring, Annabelle… mira los falsos “basados en hechos reales” como El proyecto de la bruja de Blair, Holocausto caníbal… ¿Ya está todo inventado en el cine de terror?

– J: En el cine de terror y en todos los géneros. Ya queda el envoltorio y la forma de contarlo. Desde hace siglos el ser humano se reunía para contar historias de terror, amor… ya está todo inventado.

– S: ¿No te da la impresión que hay mucho cine que como no te puede ofrecer una gran idea, te vende un actor famoso? ¿Quizá lo han intentado en este film con Eric Bana?

– J: Si de verdad hubieran ido a eso, hubieran escogido a Bruce Willis de protagonista y a Antonio Banderas de sacerdote, ha sido un “quiero y no puedo”, Eric Bana es un actor de segunda ¿no te parece?

– S:  ¿Tú qué novela o historia de terror  llevarías a la gran pantalla?

Pides que te rasquen el gotelé y mira lo que pasa

Pides que te rasquen el gotelé y mira lo que pasa

– J: Pues Edgar Allan Poe se adaptó en su tiempo a la gran pantalla, pero hoy en día quizá no se le presta la atención que debería, es uno de los “padres del terror” y se podrían hacer grandes adaptaciones. A Lovecraft también creo que no se le ha aprovechado lo suficiente, se ha hecho alguna película “amateur” pero poco más. Sin embargo Stephen King, por “activa y pasiva” series de televisión, películas…

– S: En el caso de Sthephen King, supongo que el volumen de venta de sus novelas, sea suficiente publicidad para cualquier film adaptado a una idea suya ¿no crees?

Un chiquillo se acerca tímidamente al mostrador, y carraspeando débilmente, se dirige a los tenderos.

– Pero entonces, ¿me la llevo o no?

Perdida

Publicado: noviembre 15, 2014 de LaSoPhi en Película
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<<¿Ande tas metido?>>

Así me encontraba yo cuando salí del cine de ver la película que da nombre a esta entrada, y os digo la verdad.. no sabía si era por la historia que acaba de ver, por el cambio del tiempo, o por que era la tarde del domingo lo que conlleva que acabaría el fin de semana y en unas cuantas horas empezaría una nueva semana que sería aparentemente igual que la anterior.

Lo malo de ver una película en la que has puesto grandes expectativas, que tiene buenas críticas y de la que todo hijo de vecino te ha hablado tan bien, es que siempre esperas más de lo que hay. Y esto es lo que me ha pasado a mi, esperaba ver una idea original, una gran trama o un final apoteósico, y me he encontrado con un telefilm de sobremesa con actores caros, pero eso sí, con un final que me sorprendió gratamente, ya que ha sido lo único original de toda la película. El argumento, no sé por qué (o quizá sí) me ha recordado a la película “Frenético” de Roman Polansky, solo que ésta última desarrolla una trama típica de los años 80 y quizá con un argumento menos rebuscado que el qué nos ha traído hasta estas líneas, pero el comienzo es el mismo, “la desaparición de la esposa del protagonista”. Pero que le ha pasado ¿ha huido? ¿la han secuestrado? ¿ha muerto? ¿ha sido asesinada? ¿le ha tocado el euro-millón?

“El enigma del año”, la han titulado algunas revistas. No quiero desvelar nada del guion que la propia Gillian Flyn, autora del best-seller en el que está basado la película, ha escrito, aunque el desenlace es diferente parece que en ambos la historia se centra en el perfecto matrimonio Dunne, el cual recordará para siempre el día de su aniversario, y no porque a uno de los dos se le haya olvidado, sino por la desaparición de Amy (cuántos de vosotros no os levantáis con ese deseo todas las mañanas) dejando nada más que unos indicios de lo que parece ser un asesinato o un secuestro, y a un marido que no queda claro si se alegra o se horroriza de encontrarse en esa situación.

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<<¿Estás seguro que somos hermanos? ¿Y gemelos?>>

Os vuelvo a repetir, nada nuevo que no hayáis visto en alguna “tv movie”. Como buena gran producción estadounidense que se precie, nada es lo que aparenta ser, la historia da diversos giros para que vayas empatizando con uno u otro personaje. Dos horas y media preguntándote ¿dónde está Amy Dunne? y al final lo único que está claro es que el Sr. Nick Dunne es la única víctima de esta trama. No podría terminar sin incluir algún “detalle pifioso”, ya que aunque es ficción, hay que intentar dar el mayor realismo a las situaciones (siempre que no se trate de una invasión extraterrestre claro está..) por lo que señores guionistas, no se puede dar una rueda de prensa aunque sea dentro de un hospital, con todo el cuerpo lleno de sangre…”y hasta ahí puedo leer”.

Quiero resaltar el papel de Rosamund Pike (chica bond en el 2002), ha sido todo un acierto la elección de esta actriz inglesa para dar vida a la Sra. Dunne y su actuación es de lo mejor de la película. Tiene esa belleza fría y esa mirada sobria que puede dar vida a un personaje complicado, a la vez que parece una esposa perfecta, mejor hija y estupenda amiga, pero en el fondo esconde una psicótica lunática, concienzuda y quizá un poco malvada, que consigue hacerte creer lo que quiera. Por último hacer mención al director, David Fincher, que en su día también consiguió “erizarnos los vellos de la nuca” con su película “Seven”.

2 X 1: Trascendence y Lucy

Publicado: septiembre 11, 2014 de josemasaga en Película
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Te has Lucy-do (no me he podido resistir)

Te has Lucy-do (no me he podido resistir)

En menos de medio año han estrenado un par de películas que versan sobre la superación de los patéticos límites de lo humano, de alcanzar otro nivel de existencia. No, no hablo de ganar la primitiva o de que te surja de repente una herencia en Suiza; el tema es a la vez más filosófico y más concreto. Esta corriente, ya antigua, se llama transhumanismo y teoriza sobre la posibilidad en un futuro no muy lejano de superar las limitaciones biológicas con las que nacemos, con la capacidad para alterar nuestros cuerpos y mentes. Me da a mí que esto no sería especialmente complicado, teniendo en cuenta lo indeseables que somos los humanos; hay espacio para mucha mejora. oiga.

Trascendence lo aborda desde el género cyberpunk, ese que nos prometía tener internet en vivo aproximadamente en esta década (en lugar de ello, tenemos feisbuk y amazón). El protagonista, Jhonny Depp (que haga el papel que haga empieza a ser como Tom Cruise, es siempre él), un genio de la informática que busca junto a su novia la creación de una inteligencia artificial, es objetivo de un grupo terrorista (en un momento más sobre esto) y antes de palmarla se presta a ser el conejillo de indias del experimento del milenio: ser transferido mentalmente a un ordenador (sí, hola, El cortador de césped).

El móvil que sostiene (o algo) la película es endeble, por decir algo amable. Un grupo terrorista a lo The following, con gente en todos lados, más recursos que el JMJ, y métodos tan extraños como disparar con una bala de uranio empobrecido al famoso doctor Depp… ¿dónde ha quedado el útil cinturón de explosivos? Pero claro, había que dar una explicación para que el pobre hombre quisiese convertirse en software. Que visto lo visto, a ver quién tiene agallas para hacerlo, viendo que hasta el sistema operativo de un móvil se puede llegar a colgar.

Total, que como podéis imaginar lo consigue, y con su recién adquirida hiper-inteligencia y moviéndose por internet como un internauta chino, se forra y empieza sus supuestos planes de dominación mundial desde su base secreta en medio de la nada… eso, o la gente le malinterpreta. Porque lo que intentaban parar los terroristas es la creación de una inteligencia no humana, que según ellos borraría de la faz de la tierra al ser humano (y bien merecido). Casi llegados al final de la cinta, esta toma un cariz muy maniqueo y tramposo, forzándonos a creer algo para luego venir con el típico “que no, tontos, que era muy majo…”

Me jode que me engañen, supongo que como a todo el mundo. Total, un planteamiento interesante desaprovechado.

Más Max Headroom

Más Max Headroom

Lucy no parte de algo tan serio como IAs y peña fanática. Se limita a copiar literalmente el supuesto inicial de Limitless, un film del 2011 que dudo que siquiera llegara a España, retomando la gilipollez de lo de que no usamos el 100% del cerebro (que no, que es mentira) y que una droga te lo permite. Y es que sí, las drogas son buenas, te hacen más listo.

Este film de Luc Besson consigue hacerlo todo mal. Si esperabais una peli de acción, vais dados. Si veníais en busca de transcendentalismo, pues tampoco, porque en seguida entra en temas muy manidos como viajes en el tiempo y hasta tiene el morro de sajar a 2001, una odisea en el espacio, sacando a los famosos eslabones perdidos jugando con huesos.

Los malos son absurdamente violentos y malísimos, la protagonista pasa de no saber qué hacer por ser muy tonta (la pintan así, no es sexismo ni prejuicios por ser la Johansson) a ir medio empanada por ser demasiado lista. Y es que el llegar al supuesto 100% cerebral te permite manipular la gravedad, hablar por la tele (sin tener que follarte a ningún famosete de medio pelo) y como decía arriba, superar el espacio y el tiempo. Que mira, vendría de puta madre para ahorrarse uno el ver bodrios como este (echas un vistazo a tu futuro, ves que es una ful de peli, no la ves).

Hay algo que sí me inquietó de ambas pelis: Morgan Freeman. ¿Está impuesto por cláusula en todas las pelis de acción y ci-fi que hace Hollywood? ¿Es dios? ¿Por qué, al igual que Depp y Cruise, hace siempre de sí mismo? Esto sí que es trascender, y no lo que hicieron los protagonistas de los dos mojones estos.

Imágenes obtenidas de allmovie.com

Non-stop

Publicado: agosto 26, 2014 de josemasaga en Película
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Buen espóiler en el cartel, sí señor

Buen espóiler en el cartel, sí señor

Ahhh, los aviones. El medio de transporte que hemos aprendido a odiar. Tras un año especialmente fatídico en el que hemos visto tres accidentes aéreos (bueno, uno ni sabemos qué pasó con él), vuelven al panorama cinematográfico las dicharacheras pelis de catástrofes aéreas, ese sub-género que lo petó en los setenta. Supongo que ya se puede empezar a explotar el tema, supuestamente superado el trauma del 11-S; no hay nada que el capitalismo no pueda aprovechar.

El tema empieza mal. Liam Neeson, el héroe sexagenario de la peli, encarna a un cliché con patas: un ex-policía alcohólico originario de Irlanda del Norte con un pasado familiar trágico, metido a Inspector de vuelos en EEUU. Sí, lo habéis leído bien. Creo que nunca me había enfrentado a nada tan ridículo en mi vida como este personaje. Lo curioso es que viaja en un vuelo de 150 escasos pasajeros a Londres (y en primera, para qué escatimar gastos) junto con otro inspector (¿dos polis en un vuelo? Casi ni me creo que vaya uno). Me encanta el nombre de la compañía: British Aqualantic. Suena deliciosamente infantil.

En fin, que junto con esto se nos muestra una selección limitada de pasajeros para que sepamos que algo chungo va a ocurrir (nos ha jodido, si no vaya pérdida de tiempo ver el film). Aquí se nos empieza a tratar como si fuéramos monguers, algo muy común en el cine de acción estadounidense. Los elegidos son los típicos sospechosos habituales – un par de negros, un musulmán (que luego resulta ser un doctor en neurobiología, malpensados racistas), dos tíos blancos con pinta de patibularios… la cámara básicamente no se despega del prota, la sub-prota femenina (más sobre ella en seguida), la azafata y los citados sospechosos.

Porque sí, no puede faltar la mujer destinataria de las rudas afecciones del héroe de acción. Julianne Moore, que está envejeciendo fatal, la pobre, es el red herring durante parte de la cinta, para que no os confiéis demasiado, tontos. Junto con la niña que viaja sola son el lado tierno y el descanso del guerrero del audaz macho. recursos tan patéticos que pensaba que ya no se usaban en este siglo… pero helos ahí. Redondeando el conjunto, una azafata con un descocadísimo uniforme (algo he viajado en avión y en mi vida los he visto así), confirmándonos en nuestra teoría de que las mujeres son meras comparsas.

"¿Hay algún guionista en el avión, por favor? Se nos terminan las ideas"

“¿Hay algún guionista en el avión, por favor? Se nos terminan las ideas”

El nudo central de la trama (o lo que sea) es el envío anónimo de mensajitos de guasap a Neeson (sí, es cierto, ya se puede hacer esto hasta en el aire) informándole de que va a empezar a palmar peña. Por cierto, el aspecto visual de este intercambio de mensajes entre poli y malote (los globos de la conversación salen en el aire) ha sido copiado sin ningún tipo de vergüenza de Sherlock (la serie británica). El pérfido plan del villano es que parezca que es el buen Liam el que está amenazando el vuelo; otro resorte tan manido que se cae a pedazos. De todas formas, así como por descuido, pide 150 millones de dólares para que pare la fiesta.

Ya os podéis imaginar lo que sigue: carreritas arriba y abajo del avión, la famosa pelea en el lavabo (dos tiarrones como armarios roperos abiertos dándose de piños en el minúsculo espacio), paranoias y acusaciones cruzadas varias, motín de pasajeros y destape final del malo.

Por desgracia, aunque el desarrollo del film es bastante comedido teniendo en cuenta que es un blockbuster (con muertos por cerbatana al más puro estilo Fu-Manchú, qué giro más viejuno y encantador), en el final se va de madre, con peleíta en gravedad cero/cabina despresurizada incluida (y tiro entre ceja y ceja) y rescate en el último momento de la niña. El móvil (no el aparato electrónico, si no la razón para desatar toda la pirotecnia) es tan inverosímil que despierta ternura. El director, un catalán afincado en Hollywood, le ha cogido cariño a Neeson, y ya es la segunda película que hace con él, igual de repleta de testosterona y ambigüedades en el protagonista (que al final, por supuesto, resulta ser un buen hombre y un héroe).

Solo espero que tengan la vista de no ponerla en algún vuelo…

Imágenes obtenidas de allmovie.com

Under the skin

Publicado: agosto 12, 2014 de josemasaga en Película
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Johansson y así como uin estarcido por encima

Johansson y así como un estarcido por encima

Aviso: los que seáis fans de Sacrlett Johansson, abandonad la sala. No os va a gustar lo que vais a leer, ahorraos el trago. ¿Ya? Venga, continúo.

Con esta película, se demuestra que escribir una buena sinopsis es un arte que no está valorado como se merece. Me explico. Cuando le conté a LaSophi que había visto esta película y la impresión que me había causado, respondió como con muchas otras que me he tragado en los últimos meses: “¿Quién te la recomendó? ¿Dónda la encontraste?”. Soy como un mendigo del cine de ciencia-ficción; arrastro mis cansados pies por páginas de relumbrón como Allmovie o IMDB, consulto listas de aficionados sobre las mejores del género, picoteo en blogs. Evito las críticas, me centro en las sinopsis, pero por supuesto son tan engañosas como las opiniones personales. Es decir, la de esta en particular rezaba (traducido a vuela pluma del inglés) Una alienígena con el aspecto de una atractiva mujer deambula por las calles y carreteras de Escocia para dar caza a hombres solitarios en esta surrealista adaptación de la novela de Michel Faber. Creo que lo único acertado es que es surrealista.

Y así es: la Johansson, a la que casi no le gusta lucirse, se aburría y entre los miles de guiones que deben llegarle descubrió este. Se dio cuenta de que siendo la protagonista acaparaba casi el 99% de presencia en pantalla (siendo conservador en la estimación), que salía desnuda o casi en el 70% de las escenas y que casi ni tenía que hablar. Ni mostrar cambios de expresión, por cierto. Una bicoca, vamos. Lo de que es una extraterrestre lo tenemos que intuir o imaginar, ya que nada menos el final de la cinta lo insinúa o muestra. Lo que no logro entender es cómo le encargan la misión de ir abduciendo a paletos escoceses sin enseñarle o descargarle o como lo hagan estos alienígenas el acento escocés. O que vaya en una furgoneta de esas de repartidor blancas y llena de bollos. O que tenga que llevar a los pobres desgraciados a una cochambrosa casa en las afueras, muy atrayente y sugestivo. Y dejad de babear, admiradores de la Johansson que seguís leyendo: os vais a llevar el mayor chasco de vuestra vida, porque o bien las fajas y el photoshop han creado un espejismo o bien esta chica se ha dejado mucho en los últimos años. Un desastre total.

Un apunte: el surrealismo no tiene por qué ser aburrido. Mirad a Lynch, mirad a Cuerda. El surrealismo no es contemplar cómo crece el césped en las Highlands (que sí, que muy bonitas) o cómo Scarlet mira con cara de boba el infinito. El surrealismo puede ser que no te enteres de qué coño está pasando, pero al menos que tengas la cabeza llena de hipótesis o no te puedas creer el locurón que estás contemplando. Y este film no cumple ninguno de los requisitos del buen cine surrealista (ya hablaré de Upstream color, ya). Lo que se nos tira a la cara es una historia deslabazada con, por lo menos, un final impactante y que logra dar grima (y que nos reafirma en que no hace falta que venga ningún extraterrestre para mostrarnos lo que es ser un hijoputa inhumano).

Expresando el frío escocés sin necesidad del método Stanislavski

Expresando el frío escocés sin necesidad del método Stanislavski

El director, Jonathan Glazer, un auténtico desconocido para mí, co-escribió la adaptación de la novela de Michel Faber, y se quedó bien a gusto. Tras leer otra sinopsis, esta mejor hecha, de la novela de origen, se acentúa mi falta de fe en las adaptaciones para la gran pantalla de obras literarias. No hace falta, en serio; son disciplinas distintas, casi antitéticas. Buscad la inspiración en otro lado, amigos productores y directores y magnates de Hollywood (bueno, esta es inglesa). Tú también, Jackson, deja en paz El Hobbit, vaya manera de ordeñar un clásico infantil.

Y aprovecho para reiterar mi extrañeza en la elección del, por otro lado, bello país (o provincia o región o lo que sea, y más con un referéndum en ciernes) escocés, ni siquiera teniendo en cuenta la excusa de la trama (buscar hombres solitarios, que no haya casi nadie que pueda ser testigo del hecho de la abducción, etc.). Aunque por otro lado le da un toque como de andar por casa, casi de documental falso o mockumentary, porque me apuesto el cuello a que la mayoría de los cahavalotes que se dejan engatusar por la Scarlett (y mira que visten y maquillan mal a la pobre, encima) son espontáneos o casi. Si siguieran existiendo los amados videoclubs, esto sería carne de estantería del fondo.

Al filo del mañana

Publicado: junio 15, 2014 de josemasaga en Película
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En Francés. Porque es en Francia, ojo

En Francés. Porque es en Francia, ojo

Como se supone que esta es una película con sorpresas o así, voy a decir desde ya que voy a realizar varios niveles de destripe… ¡pero no asustarse!, los iré anunciando antes de soltarlos. Pues nada, vamos p’allá.

Viendo que los Estadounidenses tienen pocas pelis sobre el día-D, Tom Cruise pensó que le molaría ser el prota en una nueva. Pero ya que el tema histórico no le atrae demasiado, sino más bien lo futurista, se lió la manta a la cabeza y se embarcó en este film sobre otra invasión extraterrestre (¿de verdad que no hay más planetas en el universo? ¿Qué hay aquí tan atractivo? ¿Sale la Tierra en la Guía Michelín intergaláctica?). Los bicharracos (lo menos claro de toda la película, se les ve como borrones tentaculares, creo que tienen hiperactividad diagnosticada) ocupan Europa, así que los nuevos aliados lanzan un mega desembarco en las playas normandas. Por asociación, estos bichos son unos nazis.

Cruise, ese chico tan humilde, interpreta a un Mayor del ejército Estadounidense con mucho morro y pocas agallas (“¡vaya!”, os diréis, “¡una en la que no hace de héroe!”… esperad, esperad), que tras palmarla ignominiosamente en el desembarco, regresa al pasado, a un punto determinado. Una y otra vez, al mismo momento, después de morir. “¡Coño!”, exclamaréis, “¡pero si esto es Atrapado en el tiempo!”; o Código fuente, ya que nos ponemos. Efectivamente; y no es la última idea que copian descaradamente, para nada. La estética militar cuasi futurista, de Aliens o Starship troopers; la imaginería armamentística, de Elysiun o Distrito 9; y esa espadaca que blande la chica cachas, es un pedazo de guiño al mundo manga (es una espada sin punta, y a todas luces, sin filo… un cacho hierro, vamos).

DESTRIPE DE NIVEL A

Seguimos con las ideas originales. Que los alienígenas sean colmeneros, que tengan su reina de enjambre/cerebro central está tan visto que da penica. Que el Cruise sea el elegido por arte de birlibirloque ya hiede, la verdad. Un buen amigo dice con razón que este hombre siempre hace de sí mismo en sus películas; ha creado un personaje estándar de cine de acción y lo repite de una a otra pantalla. Empiezo a pensar que Tom quiere ser como la figura inventada por el lisérgico escritor Michael Moorcock, el campeón eterno; ese guerrero especial, elegido, el único, que tiene presencia en todas las dimensiones y tiempos, encarnado en distintas personas pero siendo el mismo. Además, ¿hasta cuándo vas a poder hacerte pasar por un treintañero, chato? ¡Que ya no cumples los 50!

DESTRIPE DE NIVEL B

Si me llamas nena, te arranco la cabeza

Si me llamas nena, te arranco la cabeza

Ni una película de Tom sin un romance. Esa debe ser la directiva maestra de su representante artístico; y aquí de nuevo tenemos que sufrir uno. Vamos, que hasta la chica chunga, de armas tomar, cae al final rendida a sus pies… después de demostrar él, exactamente igual que Bill Murray, que puede cambiar y ser un buen hombre, un héroe y bla bla bla. Otra oportunidad perdida de mostrar a una mujer fuerte no como comparsa de su compañero masculino, o a un protagonista masculino como alguien débil o sin demasiadas virtudes.

DESTRIPE DE NIVEL C

Como en la principal inspiración de este film, Cruise va mejorando poco a poco sus habilidades, se aprende de memoria lo que ocurre, etc. Pero la peli no podía tener un final ordinario: quita, quita. Tenían que enchufar el colofón épico cuando el tontainas del Tom pierde su poder al recibir una transfusión (¿propaganda de los Testigos camuflada?). Y claro, la última intentona de cepillarse al bicho gordo es de verdad la última… ¡qué intriga! ¿Verdad?
Pues no. Claro que no.
Y es que la puntilla final de este blockbuster es que son todos totalmente predecibles, con finales de almíbar y cartón piedra, con el estallido final y la pirueta en el último momento. Esto roba por completo cualquier posibilidad de emoción o empatía por los personajes; unos seres que sabes que son indestructibles y predestinados a un final de perdices. Irónico, siendo como es una historia sobre cambiar la historia, ¿no?

Imágenes extraídas con muy poca vergüenza de Allmovie.com

Her

Publicado: mayo 19, 2014 de josemasaga en Película
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Tristón necesita un amiguito, un hogar y mucho amor

Tristón necesita un amiguito, un hogar y mucho amor

Lo sé, es una ñoñería indigna de mi gustos gore y ci-fi.

Que nadie se llame a engaño, o se haga líos: por muy bien “envuelta” que esté, no deja de ser un pastelón almibarado, una película romántica (aunque atípica), un ejercicio de cursilería en toda regla.
Dejando esto clarito, vayamos con el resto.

Her es un producto bastante insólito. Es la narración en pseudo-primera persona de las andanzas de un soltero cuarentón (no, cuarentañero; empecemos a reivindicar los cuarenta como los nuevos treinta [sí, lo habéis adivinado, estoy a puntico de cumplirlos]) en su inconsciente (tanto por la faceta no premeditada como por la descerebrada) búsqueda de pareja que se topa de bruces con una relación poco ortodoxa, pero en la cual se aplica con denuedo. Hablando en plata, se enamora del sistema operativo de su ordenador. No de un androide (ya fuera masculino o femenino o andrógino), o de un robot siquiera, pero de una pantalla de colores y una voz que surge de un altavoz.

Lo sé, es un ejercicio de “suspensión de la incredulidad” como mínimo.

Bueno, no seamos tan duros. ¿Cuántos romances se han fraguado a través de interminables conversaciones en chats? ¿O, en siglos pasados, a través de incendiarias misivas? ¿Cuántas parejas que se ven alejadas por motivos de toda índole no terminan comunicándose casi exclusivamente a través de video-conferencias y conversaciones telefónicas? Las relaciones no físicas no son algo exclusivo de la ciencia ficción, desde luego; en este caso, lo novedoso es el contexto y los miembros de dicha relación.

La película tiene lugar en un futuro cercano, curiosamente muy parecido a nuestro presente pero con suficientes diferencias como para sorprenderse. Y, oigan, este es el mayor y mejor acierto de este film. La sutileza con la que aborda los cambios sociales que las nuevas tecnologías pueden acarrear a la vuelta de la esquina (30 o 40 años) y lo magistral de su puesta en escena. Simplemente con observar la vestimenta de los supuestos habitantes de ese futuro uno se da cuenta del cuidado y la inteligencia con la que se diseñó el medio social del imaginario entorno (esos pantalones sobaqueros, esas camisas Mao, esos peinados y mostachones… totalmente creíbles en un futuro giro del veleidoso mundo de las tendencias y el diseño). No obstante, ese Los Ángeles del mañana peca de hippie y buenrollista, de buenista; todo limpio, bonito, armonioso y hipster. Pero oye, uno puede soñar con un futuro Apple, al fin y al cabo (que de futuros distópicos repletos de basura, robots enloquecidos y policía fascista ya tenemos unos miles de ejemplos).

A ver quién tiene ovarios/cojones de enamorarse de este SO

A ver quién tiene ovarios/cojones de enamorarse de este SO

La historia quiere reivindicar sin duda la realidad del varón heterosexual sensible. Nuestro prota trabaja en una empresa que fabrica cartas y mensajes a lo Cyrano de Bergerac para personas que suponemos no saben o no quieren saber expresar sus sentimientos a sus seres queridos; se da a entender por los diálogos que algunos de los clientes llevan años, si no décadas, usando sus servicios para comunicarse con sus novias/os, padre/madres, hijos/as… tan posible que da escalofríos. Nuestro dudoso héroe es laudado como el mejor de su oficina, el que pergeña las cartas más emotivas y mejor redactadas. Su mirada, entre cachorrito abandonado y cordero degollado, pretende aseverar la tesis de que el corazón no le cabe en el pecho. Si querían que le odiáramos, no lo podían haber hecho mejor. Aunque su anterior relación se fuera al garete, nos empujan a empellones a querer a este tipo, a empatizar con él, a desearle lo mejor. Por cierto, el fulano está interpretado por Joaquin Phoenix (con bigotón).

La segunda en discordia es una voz femenina (interpretada por Scarlett Johansson, como bien nos deja claro cada vez que habla en la versión original, parece que va a tener un orgasmo en cualquier momento) que pertenece al sistema operativo de su ordenador, y que supuestamente puede aprender y adaptarse al usuario (y tanto que si lo consigue, oye). Como podéis suponer, ahí queda la presencia del segundo personaje más importante de la cinta: en la banda sonora. Es una voz, un sonido ambiental. Nada de salvapantallas o caras a lo Max Headroom, o Emoticonos; es un aspecto muy minimalista de la película y de la historia, eso se lo tengo que reconocer.

¿Y a dónde nos lleva todo esto? A una historia de amor, nada más y nada menos. Da igual cómo lo adornes o maquilles, o lo rodees de canciones majetas, entornos futuristas, y una pretendida noción novedosa; es la eterna y manida película sobre “chico-encuentra-chica-chico-pierde-chica-chico-encuentra-software”. Porque el SO podría haber sido una señora anciana, o una adolescente, o una tetrapléjica; aquí la cuestión no es el qué. si no el cómo. Pero todo esto no es óbice para que sea un film entretenido, muy visible y con escenas y líneas de diálogo memorables, que lo cortés no quita lo valiente. Ni lo es tampoco para que sea carne de San Valentín.

Además, hay que ayudar a Joaquin a volver a la normalidad, pobrecito mío. Hacedlo por él.

La imagen del cartel ha sido obtenida de Allmovie.com; la de windows, la he pirateado

Abran paso, que traigo una crítica

Abran paso, que traigo una crítica

No sé si es época de rebajas, pero del atracón que me di de pelis churretosas algo tenía que salir. Dos actuales (Snowpiercer, que ni siquiera se ha estrenado en España, y The machine, que tampoco), y una antigua, Priest. Como comentábamos en una entrada pasada, la referida a Defiance, el tema cóctel de géneros no suele dar buenos resultados, y es de hecho la tónica general de este trío de films. A falta de ideas, pues mejor metemos a un grupo de monos borrachos en una habitación con máquinas de escribir y a ver qué sale, debieron decidir las mentes pensantes del cine. Y salió esto.

Snowpiercer podría ser la pesadilla perfecta de cualquier aficionado al chiquitren, y la confirmación de los conspiranoicos que sostienen la tontá de los chemtrails: una cagada monumental para hacer descender la temperatura mundial convierte al globo en un cubito de hielo desproporcionado, cuyos únicos supervivientes son aquellos que tuvieron la dudosa suerte de subir a un tren que se dedica a dar la vuelta al mundo una y otra vez por obra y gracia de un motor de movimiento continuo. Empezamos conociendo a los pasajeros de los vagones de cola, en un ambiente muy Dickensiano y prerrevolucionario, y con un innegable tinte a La ciudad de los niños perdidos. Como aquellos juegos de los ’80 que nadie echa de menos, la acción transcurre a pantallazos de vagón a vagón, con una panorámica lateral que va mostrando el micro-mundo que contiene el tren. Es todo muy metafórico y aunque no lo parezca, profundo (quitando las escenas de carnicería pura y dura): toda la humanidad y sus miserias, sus desigualdades, sus conflictos en una especie de infierno Dantesco con sus diferentes círculos o estadios, comprimido en un ferrocarril que ríete tú del ave.

Ambiente post-apocalíptico, historia con moralina, estética en ocasiones surrealista y oscurantista, final con sorpresa… muchas veces uno no sabe por dónde coger esto. Pero es entretenida y estrambótica, dos cualidades que a mí al menos me han ganado. Creo que hay reparto de medio relumbrón (las caras de tres o cuatro actores me suenan), pero soy demasiado vago para comprobarlo.

¿Ninja? ¿Águila roja? No, cura

¿Ninja? ¿Águila roja? No, cura

Priest es el típico producto para la chavalada que frecuenta los centros comerciales, que lleva un coche tuneado y que necesita más de una mano para contar los tatuajes que ostenta. Aquí el mezcladillo de géneros llega al paroxismo: en un mundo hecho unos zorros por los continuos enfrentamientos entre humanos y vampiros (ojito, que no son al estilo True blood o Crepúsculo, aquí por fin son seres bestiales y monstruosos), la iglesia se erige como la principal defensora de la humanidad al entrenar a una secta de curas-ninja (lo juro, literalmente) que en el ya eterno y sobado chascarrillo lo mismo te sueltan una hostia que te aplican la extrema unción con cruces-shuriken. Pero, ay qué desagradecidos, cuando la victoria se inclina del lado de los humanos la santa madre iglesia decide desbandar la orden de las tollinas y mandarles a fregar váteres (de nuevo, es literal). Un díscolo miembro decide desobedecer a la pía jerarquía para rescatar a su sobrina, y se dedica a recorrer los desérticos paisajes (sacados directamente de un spaghetti western) en una moto con reminiscencias a Tron, y a difundir el amor severo del Señor.

La lista de homenajes (por no decir calcos) de otras películas, cómics o videojuegos es interminable. Matrix, Aliens, La torre oscura, Legacy of Kain… y curiosamente, una escena en un tren a toda pastilla (ya es casualidad, el segundo en esta entrada). El resultado es un bodrio de proporciones épicas, con batallitas slow-motion, personajes de cartón piedra (o de píxeles, hay que modernizar los vocablos), resultados totalmente predecibles (bueno, un pequeño giro sí que hay, pero no lo destripo) y la amenaza de una secuela. Eso sí que me produce horror.

The machine es la rara en esta compilación, por ser de factura británica, y tener un tufo a B-movie que lo flipas. En un cercano futuro distópico (no llega a ser post-apocalíptico como en las otras dos), una posible guerra mundial entre el Reino Unido y China pende de un hilo. ¿Y qué va a hacer el país atlántico para evitarlo? ¿Diplomacia? ¿Tratados de paz? Nooo, va a desarrollar el androide de combate perfecto. Así que un genio en robótica e implantes (atormentadísimo por la rara enfermedad de su hija, eso sí) ficha a una yogurina que presuntamente ha inventado la IA definitiva. Por desgracia, esta se empeña en tener sentimientos y querer ser mejor persona de lo que son los humanos, así que el conflicto ya está servido, teniendo en cuenta el uso que tenían en mente para ella.

"Y mira que puse el anto-ojos rojos en la cámara para hacer la foto..."

“Y mira que puse el anti-ojos rojos en la cámara para hacer la foto…”

Creo que el principal problema de esta película es que ni el guionista tenía claro lo que quería pergeñar. A ratos parece Metrópolis, a ratos parece Frankenstein, y a ratos parece 2001 (la escena en la que el protagonista opera a la androide está literalmente calcado del momento en que desconectan a HAL), y aderezado con una banda sonora de reminiscencias a lo Blade runner. Todo ello con una subtrama de veteranos a lo Nacido el 4 de julio que parece metida con calzador y que no llega a cuajar ni a resolverse satisfactoriamente, y un final que no se creen ni ellos, con carreritas, tiros y explosiones. Por lo menos no se ponen profundos en ningún momento, lo cual es de agradecer. De todas formas, esta es la típica peli que hubiera ido directamente a las estanterías de los videoclubs de antaño.

Imágenes obtenidas de allmovie.com

Divergent

Publicado: abril 10, 2014 de josemasaga en Película
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"¿Vienen los indios o no?"

“¿Vienen los indios de una vez o qué?”

Se aprovechan.

Se aprovechan de mi debilidad por el cine post-apocalíptico, de ciencia ficción. Por futuros distópicos, por sistemas sociales y políticos rarunos pero plausibles. Por ciudades estadounidenses en ruinas.

Es cierto que la publicidad funciona. Los muy mamones saben a quién dirigirla y cómo hacerlo; no en vano llevan décadas (véase Mad men) con el tema y billones gastados en ello. A mí me ha bastado ver un trailer y leer la sinopsis para tener ganas de ver la película; y mira que mi sentido crítico, ese pepito grillo con esteroides, no ha dejado de mofarse y darme collejas, pero nada. He caído y la he visto. Tó pa ná.

Este infraproducto estadounidense basado en la primera novela de (¡oh, sorpresa!) una trilogía de una tal Veronica Roth cuenta cómo, por enésima vez, Estados Unidos se va al garete (y el mundo a su alrededor, claro; si ellos caen, arrastran al resto… ¿quieren decirnos algo?) y en Chicago surge una nueva sociedad estratificada, organizada en torno a castas o maneras de ver la vida y ser útiles en el conjunto. No pienso ni de coña desgranar las pueriles facciones y sus funciones o motivaciones; cualquier adulto que se vista por los pies podría llegar a enumerarlas sin despeinarse, aun sin haber oído nada de este film.

La protagonista, una pan sin sal del quince, decide hacerse la guay y elegir en el día de su graduación una facción distinta a la de sus padres, en una escena calcada a la elección de casa mágica de Harry Potter. No es la primera influencia u homenaje que la autora fusila despiadadamente, ya que la mayor rémora de esto (se merece el neutro) es ser un puto pastiche hijo de mil perros y perras. El leit motiv de que los protagonistas de las historias tienen que ser los chosen ones, los elegidos, me da náuseas. El proceso de aceptación de la protagonista (he olvidado el nombre, de verdad) en su facción de adopción es previsible y aburrido, con romance con el macizo de turno incluido (muy atormentado y cariacontecido, por supuesto).

"Vamos a ponerle bien de tatus al prota, que queda muy original"

“Vamos a ponerle bien de tatus al prota, que queda muy original”

En efecto, este largometraje (sobre todo largo), y por ende la referencia escrita, roba ideas sin pudor de Los juegos del hambre (cojonuda fuente para fijarse, amiga) en cuanto al tono de reality show y via crucis de la prota, aparte de coquetear con la idea de una sociedad estadounidense nueva; The city of Ember y La fuga de Logan, obras que apuntan a la transitoriedad de enclaves creados para sobrevivir a una hecatombe también vienen a la mente; y The forest, puesto que a todo bicho viviente que vea la peli le queda claro que lo que queda más allá de la ciudad no es un infierno, si no una burda prohibición impuesta por los fundadores.

Hay miles, qué digo miles, millones de detalles con los que mofarse. El que más me ha llamado la atención siempre en películas como esta es el atrezzo y el maquillaje. Situémonos en un mundo devastado por una guerra de resultados genocidas: ¿cómo estaría el mobiliario, los edificios, la limpieza? Eso mismo, hecho todo unos zorros. En lugar de ello, nos encontramos con calles bien asfaltadas, limpicas, edificios sin una ventana rota (algún boquete tienen, pero queda hasta mono), y… ¡muebles estilo Bauhaus! No ya ikea, sino de factura reciente, innovadora e impecable. ‘Amos anda.

Lo mismo con el aspecto de las gentes que pueblan el Chicago de posguerra. La primera víctima de la guerra es la inocencia, pero no el rimmel. Todas ellas van maquilladas como puertas, todos ellos depilados y con las cejas perfiladas… y el pelo de la prota, amigos. Para alguien que va a dedicarse a la guerra, a aprender a liarse a piños con sus congéneres, es básico dejarse el pelo como un cepillo (o recogértelo). Pues no. La fiera guerrera lleva su sedosa y planchada melena (pese a que al comienzo nos muestran cómo son los cuartos de baño; mejores los de una estación de autobús) suelta, y se levanta cada mañana, pase lo que pase, con un look pantene.

En definitiva, un artificio pensado para adolescentes con picores (mi alma es joven), con su buena ración de canciones ñoñas que encuadran los momentos clave y que avisan a los incautos de cuándo deben emocionarse, o alegrarse, o enfurecerse, al estilo de las risas enlatadas; y con los típicos mensajes repetidos hasta la náusea de sé tú mismo, dalo todo por el amor verdadero (¿?), si sigues tus sueños el universo conspira para que logres lo que sea (¡!), la familia al final sí que mola. Pongamos la guinda de que, según parece, la autora es un cristiana conversa (cuidadín con los conversos) para darle la puntilla a un montón humeante de guano de murciélago y una pérdida de tiempo y paciencia. No lo miréis ni de reojo.

Imágenes obtenidas de imdb.com y allmovie.com