Her

Publicado: mayo 19, 2014 de josemasaga en Película
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Tristón necesita un amiguito, un hogar y mucho amor

Tristón necesita un amiguito, un hogar y mucho amor

Lo sé, es una ñoñería indigna de mi gustos gore y ci-fi.

Que nadie se llame a engaño, o se haga líos: por muy bien “envuelta” que esté, no deja de ser un pastelón almibarado, una película romántica (aunque atípica), un ejercicio de cursilería en toda regla.
Dejando esto clarito, vayamos con el resto.

Her es un producto bastante insólito. Es la narración en pseudo-primera persona de las andanzas de un soltero cuarentón (no, cuarentañero; empecemos a reivindicar los cuarenta como los nuevos treinta [sí, lo habéis adivinado, estoy a puntico de cumplirlos]) en su inconsciente (tanto por la faceta no premeditada como por la descerebrada) búsqueda de pareja que se topa de bruces con una relación poco ortodoxa, pero en la cual se aplica con denuedo. Hablando en plata, se enamora del sistema operativo de su ordenador. No de un androide (ya fuera masculino o femenino o andrógino), o de un robot siquiera, pero de una pantalla de colores y una voz que surge de un altavoz.

Lo sé, es un ejercicio de “suspensión de la incredulidad” como mínimo.

Bueno, no seamos tan duros. ¿Cuántos romances se han fraguado a través de interminables conversaciones en chats? ¿O, en siglos pasados, a través de incendiarias misivas? ¿Cuántas parejas que se ven alejadas por motivos de toda índole no terminan comunicándose casi exclusivamente a través de video-conferencias y conversaciones telefónicas? Las relaciones no físicas no son algo exclusivo de la ciencia ficción, desde luego; en este caso, lo novedoso es el contexto y los miembros de dicha relación.

La película tiene lugar en un futuro cercano, curiosamente muy parecido a nuestro presente pero con suficientes diferencias como para sorprenderse. Y, oigan, este es el mayor y mejor acierto de este film. La sutileza con la que aborda los cambios sociales que las nuevas tecnologías pueden acarrear a la vuelta de la esquina (30 o 40 años) y lo magistral de su puesta en escena. Simplemente con observar la vestimenta de los supuestos habitantes de ese futuro uno se da cuenta del cuidado y la inteligencia con la que se diseñó el medio social del imaginario entorno (esos pantalones sobaqueros, esas camisas Mao, esos peinados y mostachones… totalmente creíbles en un futuro giro del veleidoso mundo de las tendencias y el diseño). No obstante, ese Los Ángeles del mañana peca de hippie y buenrollista, de buenista; todo limpio, bonito, armonioso y hipster. Pero oye, uno puede soñar con un futuro Apple, al fin y al cabo (que de futuros distópicos repletos de basura, robots enloquecidos y policía fascista ya tenemos unos miles de ejemplos).

A ver quién tiene ovarios/cojones de enamorarse de este SO

A ver quién tiene ovarios/cojones de enamorarse de este SO

La historia quiere reivindicar sin duda la realidad del varón heterosexual sensible. Nuestro prota trabaja en una empresa que fabrica cartas y mensajes a lo Cyrano de Bergerac para personas que suponemos no saben o no quieren saber expresar sus sentimientos a sus seres queridos; se da a entender por los diálogos que algunos de los clientes llevan años, si no décadas, usando sus servicios para comunicarse con sus novias/os, padre/madres, hijos/as… tan posible que da escalofríos. Nuestro dudoso héroe es laudado como el mejor de su oficina, el que pergeña las cartas más emotivas y mejor redactadas. Su mirada, entre cachorrito abandonado y cordero degollado, pretende aseverar la tesis de que el corazón no le cabe en el pecho. Si querían que le odiáramos, no lo podían haber hecho mejor. Aunque su anterior relación se fuera al garete, nos empujan a empellones a querer a este tipo, a empatizar con él, a desearle lo mejor. Por cierto, el fulano está interpretado por Joaquin Phoenix (con bigotón).

La segunda en discordia es una voz femenina (interpretada por Scarlett Johansson, como bien nos deja claro cada vez que habla en la versión original, parece que va a tener un orgasmo en cualquier momento) que pertenece al sistema operativo de su ordenador, y que supuestamente puede aprender y adaptarse al usuario (y tanto que si lo consigue, oye). Como podéis suponer, ahí queda la presencia del segundo personaje más importante de la cinta: en la banda sonora. Es una voz, un sonido ambiental. Nada de salvapantallas o caras a lo Max Headroom, o Emoticonos; es un aspecto muy minimalista de la película y de la historia, eso se lo tengo que reconocer.

¿Y a dónde nos lleva todo esto? A una historia de amor, nada más y nada menos. Da igual cómo lo adornes o maquilles, o lo rodees de canciones majetas, entornos futuristas, y una pretendida noción novedosa; es la eterna y manida película sobre “chico-encuentra-chica-chico-pierde-chica-chico-encuentra-software”. Porque el SO podría haber sido una señora anciana, o una adolescente, o una tetrapléjica; aquí la cuestión no es el qué. si no el cómo. Pero todo esto no es óbice para que sea un film entretenido, muy visible y con escenas y líneas de diálogo memorables, que lo cortés no quita lo valiente. Ni lo es tampoco para que sea carne de San Valentín.

Además, hay que ayudar a Joaquin a volver a la normalidad, pobrecito mío. Hacedlo por él.

La imagen del cartel ha sido obtenida de Allmovie.com; la de windows, la he pirateado

Abran paso, que traigo una crítica

Abran paso, que traigo una crítica

No sé si es época de rebajas, pero del atracón que me di de pelis churretosas algo tenía que salir. Dos actuales (Snowpiercer, que ni siquiera se ha estrenado en España, y The machine, que tampoco), y una antigua, Priest. Como comentábamos en una entrada pasada, la referida a Defiance, el tema cóctel de géneros no suele dar buenos resultados, y es de hecho la tónica general de este trío de films. A falta de ideas, pues mejor metemos a un grupo de monos borrachos en una habitación con máquinas de escribir y a ver qué sale, debieron decidir las mentes pensantes del cine. Y salió esto.

Snowpiercer podría ser la pesadilla perfecta de cualquier aficionado al chiquitren, y la confirmación de los conspiranoicos que sostienen la tontá de los chemtrails: una cagada monumental para hacer descender la temperatura mundial convierte al globo en un cubito de hielo desproporcionado, cuyos únicos supervivientes son aquellos que tuvieron la dudosa suerte de subir a un tren que se dedica a dar la vuelta al mundo una y otra vez por obra y gracia de un motor de movimiento continuo. Empezamos conociendo a los pasajeros de los vagones de cola, en un ambiente muy Dickensiano y prerrevolucionario, y con un innegable tinte a La ciudad de los niños perdidos. Como aquellos juegos de los ’80 que nadie echa de menos, la acción transcurre a pantallazos de vagón a vagón, con una panorámica lateral que va mostrando el micro-mundo que contiene el tren. Es todo muy metafórico y aunque no lo parezca, profundo (quitando las escenas de carnicería pura y dura): toda la humanidad y sus miserias, sus desigualdades, sus conflictos en una especie de infierno Dantesco con sus diferentes círculos o estadios, comprimido en un ferrocarril que ríete tú del ave.

Ambiente post-apocalíptico, historia con moralina, estética en ocasiones surrealista y oscurantista, final con sorpresa… muchas veces uno no sabe por dónde coger esto. Pero es entretenida y estrambótica, dos cualidades que a mí al menos me han ganado. Creo que hay reparto de medio relumbrón (las caras de tres o cuatro actores me suenan), pero soy demasiado vago para comprobarlo.

¿Ninja? ¿Águila roja? No, cura

¿Ninja? ¿Águila roja? No, cura

Priest es el típico producto para la chavalada que frecuenta los centros comerciales, que lleva un coche tuneado y que necesita más de una mano para contar los tatuajes que ostenta. Aquí el mezcladillo de géneros llega al paroxismo: en un mundo hecho unos zorros por los continuos enfrentamientos entre humanos y vampiros (ojito, que no son al estilo True blood o Crepúsculo, aquí por fin son seres bestiales y monstruosos), la iglesia se erige como la principal defensora de la humanidad al entrenar a una secta de curas-ninja (lo juro, literalmente) que en el ya eterno y sobado chascarrillo lo mismo te sueltan una hostia que te aplican la extrema unción con cruces-shuriken. Pero, ay qué desagradecidos, cuando la victoria se inclina del lado de los humanos la santa madre iglesia decide desbandar la orden de las tollinas y mandarles a fregar váteres (de nuevo, es literal). Un díscolo miembro decide desobedecer a la pía jerarquía para rescatar a su sobrina, y se dedica a recorrer los desérticos paisajes (sacados directamente de un spaghetti western) en una moto con reminiscencias a Tron, y a difundir el amor severo del Señor.

La lista de homenajes (por no decir calcos) de otras películas, cómics o videojuegos es interminable. Matrix, Aliens, La torre oscura, Legacy of Kain… y curiosamente, una escena en un tren a toda pastilla (ya es casualidad, el segundo en esta entrada). El resultado es un bodrio de proporciones épicas, con batallitas slow-motion, personajes de cartón piedra (o de píxeles, hay que modernizar los vocablos), resultados totalmente predecibles (bueno, un pequeño giro sí que hay, pero no lo destripo) y la amenaza de una secuela. Eso sí que me produce horror.

The machine es la rara en esta compilación, por ser de factura británica, y tener un tufo a B-movie que lo flipas. En un cercano futuro distópico (no llega a ser post-apocalíptico como en las otras dos), una posible guerra mundial entre el Reino Unido y China pende de un hilo. ¿Y qué va a hacer el país atlántico para evitarlo? ¿Diplomacia? ¿Tratados de paz? Nooo, va a desarrollar el androide de combate perfecto. Así que un genio en robótica e implantes (atormentadísimo por la rara enfermedad de su hija, eso sí) ficha a una yogurina que presuntamente ha inventado la IA definitiva. Por desgracia, esta se empeña en tener sentimientos y querer ser mejor persona de lo que son los humanos, así que el conflicto ya está servido, teniendo en cuenta el uso que tenían en mente para ella.

"Y mira que puse el anto-ojos rojos en la cámara para hacer la foto..."

“Y mira que puse el anti-ojos rojos en la cámara para hacer la foto…”

Creo que el principal problema de esta película es que ni el guionista tenía claro lo que quería pergeñar. A ratos parece Metrópolis, a ratos parece Frankenstein, y a ratos parece 2001 (la escena en la que el protagonista opera a la androide está literalmente calcado del momento en que desconectan a HAL), y aderezado con una banda sonora de reminiscencias a lo Blade runner. Todo ello con una subtrama de veteranos a lo Nacido el 4 de julio que parece metida con calzador y que no llega a cuajar ni a resolverse satisfactoriamente, y un final que no se creen ni ellos, con carreritas, tiros y explosiones. Por lo menos no se ponen profundos en ningún momento, lo cual es de agradecer. De todas formas, esta es la típica peli que hubiera ido directamente a las estanterías de los videoclubs de antaño.

Imágenes obtenidas de allmovie.com

Divergent

Publicado: abril 10, 2014 de josemasaga en Película
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"¿Vienen los indios o no?"

“¿Vienen los indios de una vez o qué?”

Se aprovechan.

Se aprovechan de mi debilidad por el cine post-apocalíptico, de ciencia ficción. Por futuros distópicos, por sistemas sociales y políticos rarunos pero plausibles. Por ciudades estadounidenses en ruinas.

Es cierto que la publicidad funciona. Los muy mamones saben a quién dirigirla y cómo hacerlo; no en vano llevan décadas (véase Mad men) con el tema y billones gastados en ello. A mí me ha bastado ver un trailer y leer la sinopsis para tener ganas de ver la película; y mira que mi sentido crítico, ese pepito grillo con esteroides, no ha dejado de mofarse y darme collejas, pero nada. He caído y la he visto. Tó pa ná.

Este infraproducto estadounidense basado en la primera novela de (¡oh, sorpresa!) una trilogía de una tal Veronica Roth cuenta cómo, por enésima vez, Estados Unidos se va al garete (y el mundo a su alrededor, claro; si ellos caen, arrastran al resto… ¿quieren decirnos algo?) y en Chicago surge una nueva sociedad estratificada, organizada en torno a castas o maneras de ver la vida y ser útiles en el conjunto. No pienso ni de coña desgranar las pueriles facciones y sus funciones o motivaciones; cualquier adulto que se vista por los pies podría llegar a enumerarlas sin despeinarse, aun sin haber oído nada de este film.

La protagonista, una pan sin sal del quince, decide hacerse la guay y elegir en el día de su graduación una facción distinta a la de sus padres, en una escena calcada a la elección de casa mágica de Harry Potter. No es la primera influencia u homenaje que la autora fusila despiadadamente, ya que la mayor rémora de esto (se merece el neutro) es ser un puto pastiche hijo de mil perros y perras. El leit motiv de que los protagonistas de las historias tienen que ser los chosen ones, los elegidos, me da náuseas. El proceso de aceptación de la protagonista (he olvidado el nombre, de verdad) en su facción de adopción es previsible y aburrido, con romance con el macizo de turno incluido (muy atormentado y cariacontecido, por supuesto).

"Vamos a ponerle bien de tatus al prota, que queda muy original"

“Vamos a ponerle bien de tatus al prota, que queda muy original”

En efecto, este largometraje (sobre todo largo), y por ende la referencia escrita, roba ideas sin pudor de Los juegos del hambre (cojonuda fuente para fijarse, amiga) en cuanto al tono de reality show y via crucis de la prota, aparte de coquetear con la idea de una sociedad estadounidense nueva; The city of Ember y La fuga de Logan, obras que apuntan a la transitoriedad de enclaves creados para sobrevivir a una hecatombe también vienen a la mente; y The forest, puesto que a todo bicho viviente que vea la peli le queda claro que lo que queda más allá de la ciudad no es un infierno, si no una burda prohibición impuesta por los fundadores.

Hay miles, qué digo miles, millones de detalles con los que mofarse. El que más me ha llamado la atención siempre en películas como esta es el atrezzo y el maquillaje. Situémonos en un mundo devastado por una guerra de resultados genocidas: ¿cómo estaría el mobiliario, los edificios, la limpieza? Eso mismo, hecho todo unos zorros. En lugar de ello, nos encontramos con calles bien asfaltadas, limpicas, edificios sin una ventana rota (algún boquete tienen, pero queda hasta mono), y… ¡muebles estilo Bauhaus! No ya ikea, sino de factura reciente, innovadora e impecable. ‘Amos anda.

Lo mismo con el aspecto de las gentes que pueblan el Chicago de posguerra. La primera víctima de la guerra es la inocencia, pero no el rimmel. Todas ellas van maquilladas como puertas, todos ellos depilados y con las cejas perfiladas… y el pelo de la prota, amigos. Para alguien que va a dedicarse a la guerra, a aprender a liarse a piños con sus congéneres, es básico dejarse el pelo como un cepillo (o recogértelo). Pues no. La fiera guerrera lleva su sedosa y planchada melena (pese a que al comienzo nos muestran cómo son los cuartos de baño; mejores los de una estación de autobús) suelta, y se levanta cada mañana, pase lo que pase, con un look pantene.

En definitiva, un artificio pensado para adolescentes con picores (mi alma es joven), con su buena ración de canciones ñoñas que encuadran los momentos clave y que avisan a los incautos de cuándo deben emocionarse, o alegrarse, o enfurecerse, al estilo de las risas enlatadas; y con los típicos mensajes repetidos hasta la náusea de sé tú mismo, dalo todo por el amor verdadero (¿?), si sigues tus sueños el universo conspira para que logres lo que sea (¡!), la familia al final sí que mola. Pongamos la guinda de que, según parece, la autora es un cristiana conversa (cuidadín con los conversos) para darle la puntilla a un montón humeante de guano de murciélago y una pérdida de tiempo y paciencia. No lo miréis ni de reojo.

Imágenes obtenidas de imdb.com y allmovie.com

La Red Social

Publicado: marzo 29, 2014 de LaSoPhi en Película
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Bueno, amigos amigos...¿Cómo se forra uno “el riñón”? ¿Siendo un genio? ¿Teniendo una gran y original idea? ¿robándosela a otros? ¿O simplemente con un poco de suerte? “The Social Network”, traducida en España como “La Red Social”, sólo cuenta la historia de cómo Mark Zuckerberg creó Facebook, esta red social que en enero de 2013 llegó a los 1.230 millones de usuarios, de los cuáles hay más de 600 millones de usuarios móviles, y donde en Brasil, India, Indonesia, México y EEUU, son los países con mayor número de seguidores. ¿Por qué tiene tanto éxito? Bajo mi punto de vista, es una manera rápida, ágil y visual de conectar a millones de personas en cualquier parte del planeta. Es una herramienta de uso fácil, y donde los usuarios publican sus fotos, con estadísticas de más de 83 millones de fotos subidas a diario, y comparten sus aficiones.

¿Por qué esa necesidad de estar siempre on-line y por qué surge la idea? La película plantea varias hipótesis, de hecho empieza en una sala de reuniones en la que Mark se enfrenta a dos demandas (ambas reales), y por las cuales tuvo que pagar unos cuantos millones de dólares por plagio. Zuckerberg estudió en Harwad donde ya era un brillante informático, y formaba parte de una fraternidad. Desarrolló algunos programas en los que los estudiantes de la universidad, podían consultar listas, actividades, materias o incluso creó una web en la que se podía calificar a las estudiantes de la universidad, Facemash.com, a modo de venganza y después de que su novia le rompiera el corazón.

Una de las demandas fue la de los hermanos Tyler y Cameron Winklevoss y Divya Narendra, estudiantes también de Harward, que le pidieron ayuda a Zuckeberg para crear una red social para que los estudiantes de la hermandad pudieran chatear y compartir información, proyecto con el que Zuckeberg dijo que colaboraría, pero en el que no llegó a cooperar nunca. El trío, que fundó una compañía llamada ConnectU, asegura que Zuckerberg les robó la idea y que deliberadamente retrasó el proyecto mientras trabajaba con las ideas robadas para su propio proyecto, Facebook.

El director, David Fincher, mezcla y conjuga perfectamente varias líneas temporales pero no confirma realmente nada para que uno saque su propia conclusión de como realmente comenzó todo. Justin Timberline, al que ya estamos más acostumbrados a ver delante de la cámara que encima de un escenario, pone el toque “modernete” en la película y de paso sirve de atracción para el publico femenino adolescente. El protagonista, Jesse Eisenberg, hace un papel bastante creíble, como ser raro, distante, antisocial y nada egoísta en el que de la noche a la mañana se ve siendo el mayor accionista de una de las empresas con mayor beneficio, de hecho le nominaron para el Óscar como mejor actor protagonista. ¿Y qué decir de David Fincher? Se estrenó en la compañía de George Lucas, “Industrial Light and Magic, realizando efectos visuales de películas como “el VI episodio de Star Wars”, y basta con nombrar sólo algunas de sus películas, “Alien 3”, “Seven”, “El Club de la Lucha”, “Zodiac” o “El Curioso Caso de Benjamin Button” por la que le nominaron a mejor director, y ya está todo dicho.

Como dos gotas de agua!

Como dos gotas de agua!

Facebook ha recibido diversas críticas desde que alcanzó difusión global. Especialmente por sus términos de uso, en cuanto a datos e imagen, y el acceso a la información de los usuarios una vez dados de baja. También debido al alcance que está teniendo entre menores, sus efectos psicológicos y sus alarmantes políticas de privacidad. En el momento de aceptar el contrato de términos de uso, el usuario cede la propiedad exclusiva y perpetua de toda la información e imágenes que agregue a la red social. En suma, esas condiciones de la licencia le ofrecen a Facebook la propiedad comercial de todo lo que tiene que ver con la vida privada de cada miembro de la red. Aunque el director ejecutivo Mark Zuckerberg, declaró, para tranquilizar a los usuarios, que “nunca se utilizará esta información fuera del servicio Facebook”, la red social obtiene facultad de utilizar esta información como desee. A modo de conclusión y recomendación, tal y como dijo Barack Obama sobre esta herramienta, solo deciros: “Tengan cuidado con lo que suban a Facebook”.

True detective

Publicado: marzo 10, 2014 de josemasaga en Serie
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No hacen falta ni caretos, ni paisajes, ni ná

No hacen falta ni caretos, ni paisajes, ni ná

Calentito lo traigo, oiga. Acabo de ver el último capítulo de la primera temporada (y, mucho me temo, última) de esta serie, y jo-der. Qué putada que se hayan sacado de la manga esto al inicio del año, ahora ya todo lo que venga después nos parecerá un mojón.

He tenido la rara suerte de cazar una serie al vuelo, justico cuando la están emitiendo. Os diréis, ¿y esto es una ventaja? Pues sí, os digo. Permite apreciar el ritmo de una obra televisiva de forma pausada, reflexiva, con el justo componente de ganicas de ver el próximo episodio, dejando que se vaya creando un mono acorde con el nivel de expectación creado. Esto, como podéis imaginar es a todas luces imposible con series ya emitidas, en cuyo caso el visionado se convierte en una orgía-ágape romano, de esos en los que se provocaban el vómito para seguir comiendo más.

No sé si hace falta, pero allá va una pequeña sinopsis totalmente libre de calorías, azúcares y espoilers o destripes. Rust y Marty, interpretados que-te-cagas por Harrelson y McConaughey (que junto su papel en Dallas buyers’ club está haciendo penitencia por toda la mierda que antes protagonizó), son los típicos polis de homicidios que se encuentran con un caso con un alto componente psychokiller. Casi veinte años después, y mucha lluvia caída, se vuelven a encontrar para continuar con el caso.

No parece muy novedoso, ¿verdad? Pues exactamente, no lo es. Es la forma de enfocarlo y el carisma de sus personajes y del ambiente utilizado el que se lleva de calle la personalidad de esta serie. Como si de Don Quijote y Sancho Panza se trataran, los dos detectives son dos arquetipos diametralmente opuestos, con un Rust-McConaughey nihilista, negativo, obsesivo y fríamente inteligente frente a un Marty-Harrelson pasional, intuitivo, tradicional y demasiado humano. La Louisiana que sirve más que de telón de fondo, sopa en la que se zambullen los dos polis, se muestra como un estado atrasado, corrupto, y brillantemente oscuro, con esas ya míticas extensiones de bayou y bosques anegados de mosquitos, caimanes y paletos degenerados.

Los protas, en harina

Los protas, en harina

Como genial obra de arte del género negro o policíaco, nos encontramos con una historia que nos habla más y mejor de la naturaleza humana, de sus miserias y sus desgracias, de lo que ningún filósofo podrá nunca disertar. La negra visión vital que Rust escupe con parsimonia a lo largo de los ocho episodios resuena a sabiduría callejera, resaca de alcohol barato y ceniceros rebosantes de colillas, pero también a sesudos ensayos; la réplica de su compañero pone en más de una ocasión al atormentado poli con los pies en el suelo y otorga un contrapunto prosaico y de currito al que le gusta la pesca, el fútbol y unas cervezas con los amigotes.

Aunque he prometido no meter el cazo, sólo resaltaré con respecto a la trama del asesinato que tiene revolucionado al mundillo más gafapastil por las referencias a cierta literatura que el guionista se ha sacado de la chistera. Echando mano a la típica vertiente ritual y cuasi-satánica, el homicidio alrededor del que gira la investigación deriva después a una especie de culto que venera al Rey de amarillo, el cual supuestamente habita en Carcosa, la ciudad alienígena bajo estrellas negras junto al lago Hali. ¿Qué es este galimatías? Es uno de los mitos fundacionales del corpus creativo de H.P. Lovecraft, autor de terror sin par y para muchos el padre del horror contemporáneo. Lovecraft adoptó esta historia de Robert Chambers, el cual a su vez la desarrolló a partir de un cuento corto de Ambrose Bierce. Como se puede observar, es una idea que ha impactado a varios autores de renombre; el Rey de amarillo es de hecho, en las historias recopiladas y aumentadas, una obra de teatro que enloquece a quien la lee.

Ninguna reseña sin unas pocas puñaladas, claro. Por un lado, a mí me ha gustado más la primera mitad del serial, el correspondiente al prolongado flashback que nos transporta a los años noventa y al inicio del caso. Aunque el recurso del pasado tormentoso de Rust parece un poco bastante forzado en el episodio donde revive sus momentos de poli de incógnito, la primera mitad de la serie es un tour de force de revelaciones, confesiones a corazón abierto y momentazos televisivos. Por otro lado, el tema del lado más maloliente de los estados sureños empieza pues eso, a oler. Ya he visto en decenas de novelas, películas y cómics lo hediondos que son los pantanos y lo negro que tienen el corazón sus habitantes, los retorcidos retoños surgidos del incesto y el vudú que se resiste a desaparecer. Estados Unidos es muy grande, a ver si nos enseñan otros rincones, copón ya.

Veredicto: Muy pocas veces se puede recomendar una obra maestra; da mucho gustico hacerlo. Y como decía un buen amigo con respecto a una serie que me recomendó y él ya había disfrutado, “qué suerte tienes, todavía no la has visto”. Aprovechad.

American Dad

Publicado: marzo 2, 2014 de LaSoPhi en Serie
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Incanportadasable, imprevisible, caprichoso, divertido, mentiroso, embaucador, manipulador, faltón, juerguista, borde, mal educado, bebedor, drogadicto, desagradecido, vividor…y un sinfín de adjetivos que podría seguir enumerando y que todos ellos definen a Roger, el protagonista (o por lo menos para mí) y el “corazón” de la serie, American Dad.

Roger es un extraterrestre que recogió Stan, el cabeza de familia, en el área 51, y que desde entonces vive en el desván de su casa, donde tiene montado un bar, y donde guarda su interminable colección de pelucas. Aparte de que son dibujos animados y todo vale, lo bueno de utilizar un extrarrestre con miles de años en una serie, es que tiene un montón de anécdotas y situaciones que compartir, y ha vivido con diversidad de familias, parejas, amigos y compañeros de trabajo con los que ha compartido innumerables vidas.

Stan Smith trabaja en la C.I.A. Patriota de 42 años. Es egocéntrico y protector, xenófobo, ultraconservador, cristiano y machista. Está obsesionado por encontrar terroristas que pongan en peligro la seguridad del país, llegando a desconfiar hasta de sus vecinos y amigos. Hará cualquier cosa para proteger a su familia, su dignidad como padre y a su país, en un capítulo llegó a encerrar a toda la vecindad en su patio.

¿Quién soy?

¿Quién soy?

El papel de la mujer de Stan, Francine, es prácticamente el de mantener la casa, la unión de la familia y sobre todo el de la cordura de todos los miembros que la componen. Prácticamente desempeña el mismo rol que Marge en los Simpson o Louis en “Family Guy” (padre de familia).  Es curioso que estas tres series que son americanas, hayan creado básicamente el mismo papel para la esposa del cabeza de familia, el de mantener la casa, el orden y al final solucionar el caos que ocasionan el resto de miembros. Y digo lo de curioso porque EEUU alardea de ser el país de las oportunidades y de la igualdad, pero luego no es así, es un país lleno de contradicciones, y en la gran mayoría de protagonistas de  series y  películas creadas allí, son personajes estereotipados como el de Francine Smith, que aunque tiene un pasado “oscuro” de drogas y promiscuidad, es una devota cristiana y  mucho más sensata y liberal que su marido.

Los hijos del matrimonio Smith están compuestos por la hippy Hayley y el adolescente, Steve. Ella es universitaria, atea, liberal, demócrata, reivindicativa, y defensora de las causas perdidas. Novia y más tarde esposa de Jeff Fischer (el cual está enamorado de Francine), con el que mantiene una relación intermitente por el carácter demasiado dócil de éste.

Steve, es el hijo varón, va al colegio junto con sus tres mejores y único amigos,Snot”, es judío y el mejor amigo de Steve, Barry, obeso, aparenta ser un retrasado mental, pero si deja de tomar su medicina se revela como un sociópata en extremo inteligente, manipulador y peligroso y Toshi Yoshida, el amigo japonés que no habla inglés, aunque puede entender perfectamente el idioma. Por lo general suelen malinterpretar o distorsionar sus comentarios en japonés. Tiene una hermana, Akiko, que a veces traduce lo que dice, la cual parece sentir algún tipo de atracción por Steve.

Oh! Eres tan bella…

El personaje de Steve está planteado como el típico adolescente friqui, obsesionado por encontrar novia, y cuya diversión es jugar a juegos de rol (en uno de los capítulos esta afición de Steve ayudará a su padre a detener a un terrorista), videojuegos e ir a convecciones de comics, de Star Trek, el Señor de los Anillos o Star Wars, por lo que su padre intenta constantemente en transformarlo en lo que él considera el prototipo del joven estadounidense, jugador de futbol americano, de beisbol y boy scout, fracasando en todos sus intentos. Steve considera a Roger como su mejor amigo y suelen vivir numerosas aventuras y peripecias juntos, a pesar que en la mayoría de las veces, Roger lo maltrata y lo usa para su propio beneficio.

La mascota de la familia es Klaus, en los tiempos de la Alemanía Oriental Klaus era un saltador de esquí olímpico que fue secuestrado por laC.I.A., los cuales le remplazaron su cerebro por el de un pez para evitar que ganase la medalla de oro. Klaus vive dentro de una pecera, está enamorado de Francine y su propósito es ser un miembro más de la familia, lo cual le resulta imposible ya que el resto de miembros pasan de él.

La serie comenzó en el 2005 y ya lleva 8 temporadas, es del mismo creador que Family Guy, Seth MacFarlane, por lo que en humor, sarcasmo e ironía es bastante parecida a esta última, sólo que el factor “alienígena” le da un toque aún más surrealista si cabe. Si os gusta pasar un rato divertido, Roger y el resto de los Smith harán que durante 30 minutos, que es lo que suele durar un capítulo, os veáis en medio de una situación surrealista e incluso desagradable (ya que todo tiene cabida, incluso lo escatológico), que alguno de ellos ha creado, seguramente sea Roger, y cuyo desenlace hará que todo vuelva a la normalidad y que la familia siga unida (no olvidemos que es una serie americana). Para mí, a día de hoy es una de las más divertidas series de dibujos animados.

Admito que tengo un problema de bulimia televisiva (y al decir televisiva no puedo evitar sonreírme, ya que ni recuerdo la última vez que vi una serie… en televisión), que engullo serie tras serie, muchas veces sin descanso entre una y otra, a menudo si darle un mínimo de tiempo a una que acaba de comenzar, y siempre pensando en lo que vendrá después. Me lo haré mirar. Como consecuencia de este desorden alimentario catódico, he empezado a ver seriales a cascoporro, muchos de ellos bodrios de alto octanaje; como con un libro, no me duelen prendas en mandar una serie a la papelera de reciclaje virtual. La vida es muy corta, y los torrents echan humo.

Desde que comenzó el año o así, me he encontrado con tres series que no han pasado el estricto control de calidad y los altos estándares que me he fijado: es decir, no aburrirme mientras las veo. Que den vergüencita ajena también es un factor decisivo, por cierto. Las agraciadas en este cuarto de año son…

Casi me engañáis, pero al final no

Casi me engañáis, pero al final no

Almost human. Casi buena, podría haber sido. De lo poco que sale de ci-fi en el mundo televisivo (sí, hay muy poco de este género, supongo que sobre todo por lo caro que debe salir comprar a un esclavo surcoreano para que haga los efectos especiales por ordenador), y resulta ser muy blandito. El supuesto no tenía mala pinta: en un futuro cercano con androides, implantes cibernéticos, pero sin coches voladores, un policía que casi la palma vuelve al cuerpo y se encuentra con que tiene que hacer la ronda con un pedazo de plástico con chips con forma de policía macizo (Michael Ealy de Sleeper cell, una serie que sí merece la pena ver). Lugares comunes, situaciones que prometen pero tratadas superficialmente, efectos especiales de baratillo, buenas intenciones pero malas ejecuciones, moralina… todo lo peor del mundo televisivo estadounidenese, resumido en esta serie. Lo que más jode es que intenten ponerse intensos al estilo Blade runner, con temas como aunque sea sintético, ¿puedo tener sentimientos? Con esto no se juega, fascistoides de la Fox. A Blade runner no me la toquéis que ma-to.

No hagáis caso al cartel, la serie no es así

No hagáis caso al cartel, la serie no es así

Grimm. Grima me da. Un policía (qué fijación con los cuerpos del orden) descubre de pura chiripa que es el heredero de una saga familiar que se dedica a exterminar a los monstruos que viven entre nosotros (si no fuera porque son literalmente monstruicos, diría que habrían tenido trabajo pa’ rato). De nuevo, lo que de entrada es una buena idea (dar un giro a los cuentos clásicos ambientándolos en la actualidad, como Once upon a time pero con un poco más de redaños), degenera en una concatenación de escenas previsibles, acción de pacotilla, secundarios miérder, y efectos digitales de baratillo que sonrojarían al cine de Bollywood. Ya en los primeros episodios, se agota el tema al centrarlo en mostrarnos una sucesión de personas-bestezuela, desde el lógico hombre lobuno hasta el marciano y muy poco de cuento popular mujer abeja (¿?). Supongo que lo que buscaban aquí era un family show, al estilo de las series infumables españolas como Águila roja, pero esto puede aburrir a pequeños y mayores por igual. Tanto dinero tan mal aprovechado…

Yo si fuera vosotros cogería el paraguas...

Yo si fuera vosotros cogería el paraguas…

Supernatural. Sobrenatural es el morro de los guionistas. Nos ponen la miel en los labios con un episodio piloto macarra, violento, y diría que hasta ocurrente y luego desgranan una sucesión de episodios muy petardos y sosunos. Lo de que tu hermano largamente olvidado regrese para que le acompañes en sus alegres cacerías de seres sobrenaturales malotes es una reinterpretación del género de delincuentes juveniles; de hecho, las hechuras de los hermanitos son calcadas del cine quinqui con más solera… combatir el mal no da dinero, amiguitos, hay que buscarlo de otras formas. Total, que en un flasback bastante heavy metal presenciamos cómo la madre de ambos muere achicharrada en el techo de su dormitorio (¿?) por obra y gracia de un demonio o un ser maligno al uso. El padre, y aquí todos podemos entenderlo, se pone en plan Sarah Connor y prepara a sus hijos para combatir al mal y al capital; el pequeño se harta de una vida repleta de emoción, exorcismos, y atracos a drug stores y decide estudiar derecho (¡¿?!). Hasta aquí todo bien; lo malo es lo que sigue. Al más puro estilo serial, los capítulos son una especie de un remake de Scooby Doo con su monstruo de la semana y repitiendo manidos esquemas uno tras otro, en vez de crear un hilo argumental sólido e interesante. Qué oportunidad más desaprovechada.

Algo me dice que habrá más entradas como esta en el futuro; si esta burbuja televisiva no estalla en algún momento, seguirán surgiendo infraproductos como estos. Permanezcan atentos a sus pantallas… bueno, o mejor no.

Triangle

Publicado: febrero 14, 2014 de LaSoPhi en Película
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triangle.gif¿A veces no tenéis la sensación de vivir en un déjà vu continuo? Todos los días la misma rutina, levantarse a la misma hora, ir al trabajo haciendo monótonas tareas y viendo la cara a los mismos compañeros. Después recoger a los niños del colegio, dependiendo del día de la semana que sea, los mismos hábitos, gimnasio, compra, hacer la comida, lavar, ver la tele, leer…y un largo etc que se va engullendo las semanas, los meses y los años.

 Pues esto es básicamente lo que le pasa a Jess, la protagonista de ésta producción dirigida por el británico, Christopher Smith, del que hablamos hace dos entradas en relación a su primera obra, Creep, solo que la temática de la película en cuestión poco tiene que ver con el género de terror y mucho con el cine fantástico.

 La trama empieza en el puerto donde Jack, amigo de Jess y dueño de un barco, la está esperando junto con un grupo de amigos a los que ha invitado a navegar. Jess es la última en llegar y nada más verla te das cuenta que algo no va bien, pero no se sabe el qué. Cuando están surcando el Atlántico se desencadena una tormenta que obliga al grupo a abandonar el yate para subir a otro barco que aparece en mitad del océano y en el que parece no haber nadie. En el instante que suben en la embarcación, Jess tiene la sensación de haber estado antes e inmediatamente se dan cuenta de que no están solos. Al poco van desapareciendo, alguien los está cazando uno a uno, no se sabe quien ni por qué.

Tch tch tch tch...

Tch tch tch tch…

 Este es prácticamente el argumento, pero he de lamentar que la película tiene bastantes fallos, ya que hacer cine fantástico que tenga cierta coherencia, a mi parecer es bastante complicado, y más cuando toda la película es una espiral en la que al final de la misma todo debe recobrar cierto sentido para que enlacen todos los hilos. Por tanto es el momento de las “Pifias”.

  1.  Sí al final se repite todo una y otra vez, con los mismos personajes, las mismas escenas, ¿porque Jess en unas cuantas escenas aparece con otra ropa? ¿en qué momento se ha cambiado?
  2. El personaje debe aparecer en el momento “presente”, cuando el yo “pasado” ha desaparecido, ¿en qué punto y por qué, ese “yo” presente se junta con el “yo” pasado? En la película no se da ninguna explicación.

  3. Si es un bucle, se entiende que el tiempo va pasando y cuando termina, todo empieza de 0, por lo que no se tendrían por qué acumular “los personajes muertos” del bucle anterior en el lugar donde mueren ¿no creéis?

  4. ¿En que momento nuestra heroína rompe el bucle, y por qué? Tampoco se esclarece.

 Quizá solamente deberíais verla por intentar desvelar los misterios anteriormente comentados que quizá a mi se me han escapado, pero no creo que el director o los productores revisasen mucho el guión antes de llevar a cabo la película porque a mi juicio es bastante floja y deja excesivos cabos sueltos.

Banshee

Publicado: febrero 4, 2014 de josemasaga en Serie
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Un día normal en Banshee, Pennsylvania

Un día normal en Banshee, Pennsylvania

(Cuartel general de Cinemax, productora de televisión, durante la sesión de brainstorming de la que surgió la serie Banshee)

Guionista 1: Pues estaba ayer en el baño, y tuve una inspiración.
Productor: Ahórranos los detalles escatológicos.
G1: No, estaba en la ducha. La cuestión es que pensé “¿y si un ex-convicto, de turbio pasado, se hiciera pasar por el nuevo sheriff de un pequeño pueblo aprovechando que éste ha muerto sin que nadie le viera el jeto?”
Guionista 2: ¿Una serie del oeste, entonces? Porque el temita original no es demasiado, majo… es el arquetipo de sheriff, un tipo de dudoso pasado que decide ponerse al otro lado de la ley; y la línea es tan fina…
P: Tiene que ser en Pennsylvania. Mi primo es de allí. Hay amish e indios con casinos.
G1: Yo había pensado en Arizona… (cambia de idea al ver la mirada del productor). Pues nada, en Pennsylvania.
G2: Vamos a meter algo de la mafia, que viste mucho. Los rusos están muy sobados, los italoamericanos ni hablamos… propongo la mafia ucraniana, que tienen pinta de chungos y así podemos poner a gente con acentos fingidos espantosos.
P: Tiene que haber como mínimo, os lo digo desde ya, una escena de sexo explícito, otra de persecuciones y otra de hostias como panes con sangre salpicando en cada capítulo. Exigencias de la empresa.
G2: Fácil y muy novedoso: el prota es un cañón de tío que con sólo mirar a una tía se le caen las bragas. Ya me pilláis: entra en un bar y se tira a la camarera; mata al marido de una y luego se la beneficia; se enrolla con una amish díscola que no aparenta ni dieciocho… lo normal, vamos.
P: (Apuntando en una pizarra blanca). He puesto una lista de palabras que NO definirán la nueva serie: pudor, contención, humildad, templanza.
G1: (Suspirando). Venga, hagamos un brainstorming para sacar ideas. Vamos con los personajes.
G2: Un drag queen oriental experto en hackear sistemas informáticos.
P: Un mafioso local amish rechazado por su comunidad, dueño de un matadero y que asesina sin ningún tipo de problemillas.
G1: (Jurando por lo bajo). Bueno, yo tenía en mente a su ex-novia, por la que fue al trullo, la hija del jefazo mafioso. Una tiarrona que lo mismo te hace una tarta de manzana que igual te saca el bazo por la boca a hostiazos.
P: Vale, pero que tenga familia, que eso gana muchas simpatías de las madres: además, ¡qué pedazo de idea dramática! Su hijo pequeño tiene problemas pulmonares y parece el joven Darth Vader.

Marineeero... ¿es eso Brummel?

Marineeero… ¿es eso Brummel?

G2: Lo veo, lo veo: y su hija, una adolescente gilipollas que siempre se mete en movidas por ir de malota.
G1: Eh, sí, eh… bueno, pasemos por-favor-os-lo-digo al tema argumento, anda. Yo había pensado en que fuera un thriller psicológico, que el prota esquivara hábilmente la posibilidad de ser descubierto, que…
P: Me abuuurrooo… yo creo que el estilo que nos conviene es una mezcla de Charles Bronson y Harrry el sucio: ¿que un tiparraco viola a una camarera? Pues el sheriff le pega la paliza del siglo. ¿Rehenes en una escuela? El sheriff entra y les hace más agujeros que a la economía española. ¿Moteros macarras que aterrorizan Banshee? No hay nada que no pueda arreglar una palanqueta aplicada al cráneo.
G2: (Fingiendo emoción, mirando al productor). Claaaro, ¡y que el mafioso descubra dónde están los dos y mande a media Ucrania a cepillárselos!
G1: Oye, esto da para cinco temporadas, ¿por qué meter tanta mandanga en diez capítulos? ¿Se va a terminar el mundo, o algo? Además, os recuerdo que es un pueblucho en medio del campo, ¿no es estirar un poco la credibilidad?
P: Hay que hacer competencia a Starz, que con Espartaco dejaron el listón muy alto. Se nos olvida algo, joder, se nos olvida algo…
G1: (Temerosamente). Yo, así en plan parte emocional/sentimental, quería poner flashbacks jugosos… un poco de drama carcelario, la historia de amor con la hija del mafioso que sale mal, ya sabes… todos con una peluca y listos, que no tenemos presupuesto para maquillajes elaborados.
G2: ¿Pues sabes que tenía yo este personaje que me sobró de otra serie, una de cárceles? Un albino enorme, sádico, al que le va más la pluma que el pelo…
P: ¡Cojonudo! Y metemos escena de cuasi-violación en villa barrote; que el prota sufra algo, que le veo muy campechano y fresco, Y que se tire 15 añacos en el trullo.

Mira que quien lo prueba luego repite...

Venga, tonto, que quien lo prueba luego repite…

G1: (Casi llorando). Pues nada, muy bonito todo. El típico anti-héroe que parece el sueño húmedo de todo adolescente, que se toma la justicia por su mano, sigue chanchulleando si puede y hace como si estuviera en la guerra, donde todo agujero es trinchera.
P: ¡Por fin lo pillas! Chaval, tú tienes futuro en esto de la televisión. Me voy a hacer el casting: no quiero ni una sola cara conocida, que luego empiezan a pedir un millón por episodio como los impresentables de Dos hombres y medio.

Las imágenes son de imdb.com y de cinemax.com, la productora de la serie. No se ha maltratado a ningún guionista en la redacción de esta entrada

Creep

Publicado: enero 30, 2014 de LaSoPhi en Película
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¡Viajeros al Treeen!

¡Viajeros al Treeen!

He visto esta película de casualidad, ni siquiera me la he descargado de la red, sino que un día zapeando vi que la echaban en un canal de televisión, me llamó la atención el argumento y la grabé. El otro día al volver de una dura jornada de trabajo (bueno como todas) me decidí a verla después de tenerla durante meses ocupando espacio en el DVD, pensaba que a los 10 minutos me iba a quedar dormida, pero me equivoqué. Ya desde el primer momento, te mantiene en tensión. Investigando un poco sobre la película, porque como os he comentado no me la han recomendado ni la he visto en ninguna página web publicitada, he averiguado que es el del 2004. En ningún momento pensé que la película tuviese 10 años, de hecho pensaba que sería de hace un par de años a lo sumo cinco, ya que nada tiene que envidiar al cine que se hace hoy en día, ni en ambientación, ni en efectos especiales.

 Está ambientada en Londres, más concretamente en el “metro” de dicha ciudad, y  menos cinco minutos de la cinta toda ella está rodada dentro del suburbano. Si conocéis un poco el metro de Londres, recordareis sus largos pasillos y sus empinadas escaleras, que ya de por si dan cierto pavor. Lo que todo iba a empezar para Kate como una noche de fiesta con “George”, acaba en una sanginaria orgia de sangre y dolor. Nuestra prota, Franka Potente (actriz alemana que quizá os resulte familiar por protagonizar la saga Bourne y que todo sea dicho, interpreta bastante bien su papel) se ve empujada a coger el metro y mientras espera en un banco del andén, se queda dormida. Cuando se despierta, se da cuenta de que se ha quedado atrapada en el subway, todas las salidas están cerradas. Ahí empieza lo que será una noche inolvidable de carreras y sucesos por los corredores y túneles subterraneos de nuestra amada ciudad del Tamesís.

 Casi la mitad del film, o sea durante unos 30 minutos (apenas dura unos 85) no se tiene claro qué o quién están sembrando el terror entre los andenes y túneles del metro. No se sabe si es animal, cosa o persona, sólo que algo “oscuro y rápido” se está cargando a indigentes, yonkis y personal de alcantarillado y mantenimiento que se mueve por allí, un poco al estilo “Depredador”. Al final se descubre el misterio e incluso se deja leer entre líneas, la historia, familia, antecedentes y quizá las causas del instinto asesino de nuestro vengador.

¡No te mueras, lo nuestro aún pueda funcionar!

¡No te mueras, lo nuestro aún pueda funcionar!

Aunque no es cine gore en el que se hayan gastado litros y litros de sangre y plástico para rodar las escenas, sí que tiene algunas imágenes bastante explícitas que pueden herir la sensibilidad del espectador, como diría nuestro querido “Piqueras”,  periodista y presentador del drama. Y como hemos reiterado, que por mucho cine que estemos viendo, éste debe transmitir el mayor realismo posible, me gustaría resaltar una de las escenas en la que un superviviente, debido a la tensión sufre un ataque de ansiedad ¿Quiénes aguantaríamos con calma y serenidad correr de noche encerrados en el metro para escapar de algo/alguien que nos quiere matar? Porque yo me veo en la situación, y de la tensión me daría un ictus.

 La dirección del film es del británico Christopher Smith,  que también firma el guión , y con la que debutó en el cine, presentación que hizo en el festival de Sitges. No esperéis ver una obra maestra del cine de terror, es una película “interesante” de ver bajo mi punto de vista, con poco presupuesto, y no con grandes actores pero sí creíbles. Y si sois como yo que os gusta ver una película de miedo que os mantenga en vilo (en las que de vez en cuando miraís para atrás esperando que una mano os coja del hombro) y soportáis bien las escenas sangrientas, esta es vuestra película.