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Gravity

Publicado: diciembre 10, 2013 de josemasaga en Película
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Y esto básicamente resume toda la peli

Y esto básicamente resume toda la peli

“Hoy es un buen día; verás cómo viene alguien y te lo jode”. Más o menos así me he sentido al ver este film: diciéndome qué bien va, parece que va a ser memorable, y al final no pudiendo evitar sentirme un poco traicionado.

Antes de seguir: esta no es una peli de ci-fi. En todas las páginas de cine que he visitado la etiquetan así, y no puedo estar más en desacuerdo. Tiene lugar en la órbita de la Tierra, y en un par de estaciones espaciales que sí existen ahora mismito, así que no veo la parte de ciencia-ficción. Ficción es, claro (y ojalá lo sea para siempre), pero la ciencia mostrada, no. Aquí no vais a encontrar monstruos espaciales, rayos láser o buen rollo entre naciones.

Empecemos dejando claro lo que sí es esto: una obra maestra de los efectos especiales (y espaciales, perdón por el chiste malo), una peli de catástrofes (aunque no mueran chorrocientos secundarios, no deja de serlo), y una veraz muestra de lo frágiles que somos los humanos en un medio tan brutalmente hostil como el espacio. No es un género muy explotado hasta ahora: casualmente vi hace poco Europa report, que sí que tiene elementos más de ci-fi y tintes de accidente, pero más allá sólo recuerdo Sunshine o Moon. Quizá empiezan a prepararnos para un futuro entre estaciones espaciales, comida en tubo de pasta dentífrica y váteres de avión.

La parte técnica me ha dejado loco. De verdad, aunque no se sea muy fans de temas espaciales (he de admitir que sí lo soy), no puede dejar indiferente a nadie las tomas de la superficie de la Tierra, los giros y vuelos en órbita, los impactos de la chatarra espacial en los diferentes vehículos, la inmensidad del espacio que nos rodea. Cuarón, el director, seguramente se proponía destronar con su cinta a 2001: Odisea en el espacio como referente de aventuras y desventuras espaciales y, ya de paso (y por desgracia), meter el cuezo en el componente más etéreo y espiritual que también abordaba dicha película (y que nos dejó a todos con el culo torcido, y sospechando de la salud mental del director, Kubrick).

¡Trata de arrancarlo, Sandra!

¡Trata de arrancarlo, Sandra!

Sandra Bullock. Esto merece otro párrafo. Normalmente, no tocaría ni con un puntero láser una película en la que saliera esta tipa, pero no me podía resistir a ver este tan cacareado film; que salga Clooney también me puede dar urticaria (aunque su trayectoria es más variada y últimamente transita por terrenos más indie), pero lo tolero. Pues bien, al menos he de decir que su personaje ni es un espanto ni ocupará en nuestros corazoncitos el hueco de Ripley (a la que parece copiar en las poco creíbles escenas en las que muestra cacha… ¿de verdad, con el puto frío que debe de hacer en las estaciones espaciales, se pasearía alguien en bragas y camiseta Abanderado?). Lo que sí parece es que a la pobre siempre le endilgan rollos lacrimógenos, como procedo a explicar y sobre lo que voy a despotricar a base de bien.

Porque, querido Alfonso, ¿hacía falta el punto pseudo religioso, pseudo libro de autoayuda? ¿No podías dejarlo todo en un genial thriller espacial, una película de acción y accidentes espaciales, de supervivencia en contra de todo pronóstico? Pues no, copón. Tenía que meter con puto calzador el monólogo de ahora que estoy a punto de palmarla, me convierto; o la soberana chorrada de conversación con el ya muerto compañero cuando veas a mi pobre niña muerta, dale un besico de mi parte; o las efigies religiosas que los tripulantes de ambas estaciones espaciales (la internacional y la china) han colocado en el cuadro de mandos (si tenéis que confiar en un buda o en un yavhé para llevaros y traeros, lo lleváis clarinete). Pero la más hiriente e inane escena es en la que el fantasma de Clooney le devuelve la ilusión por la vida a la pobre Bullock (estragada por el trillado motivo de la muerte de su hija) con dos o tres frases sacadas directamente de El secreto o El caballero de la armadura oxidada.

Esto desluce bastante una sucesión de planos impresionantes, de emocionantes situaciones que llevan la verosimilitud al límite (pero que son plausibles), e incluso algún que otro momento pretencioso-poético (esa nada disimulada escena en la que Bullock entra en la ISS y flota como un feto en el vientre materno, homenajeando-copiando a 2001). Es esto lo que me deja un mal sabor de boca, y lo que hace sospechar que o bien Hollywood sí que sigue poniendo cortapisas, o bien que se les ve de verdad el pellejo a los directores cuando pueden explayarse a su gusto. Lo cual me jode, porque este hombre prometía; su anterior obra, Los hijos de los hombres, merece una entrada aparte, y auguraba un futuro muy prometedor. Cuarón, no nos falles.

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