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The leftovers

Publicado: octubre 26, 2014 de josemasaga en Serie
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El macizo Justin Theroux cuando se enteró de quién era el creador de la nueva serie

El macizo Justin Theroux cuando se enteró de quién era el creador de la nueva serie

¿Estarías dispuestx a tragarte otra serie del creador de Lost? ¿Después de meternos en el mayor timo televisivo (o internetero, más bien) de la historia? ¿Esto es como en política, que nos gusta que nos chuleen ya que seguimos votando a los mismos?

Para que veáis que no soy un tipo vengativo, yo sí decidí darle otra oportunidad al bastardo que nos puso la miel en los labios para luego descubrir que era m**rda. No le guardo rencor, como veis. Y eso que me tragué hasta la última temporada de esa serie que se inventó un día que tenía dificultades para ir al baño.

Bueno, al turrón. La serie que nos ocupa se basa en un supuesto que (recalquemos esto, salido de los labios del creador) nunca será resuelto: de repente, en menos de lo que algunos pasan una tarjeta black, desaparecen del mundo millones de personas. Se desvanecen, sin destellos luminosos ni nubes de humo ni ná. Supuestamente no son más del 2% de la población, pero imagínate tú el movidón. Aunque nadie puede dar una explicación (ni científica ni metafísica ni de ningún tipo), mucha gente (¡vaya, qué sorpresa!) se decanta por el tema religioso.

Tres años más tarde, la acción se centra en Mapleton, en el estado de Nueva York. El jefe de la policía local se prepara para el tercer aniversario de la Partida repentina (los estadounidenses y sus términos políticamente correctos), un tipo atormentado, con cara de tener una úlcera y con una vida bastante desordenada, siendo generoso en la descripción del personaje (interpretado por Justin Theroux, un sex-symbol desconocido para mí).

"¿Nos montamos nuestra  propia secta?"

“¿Nos montamos nuestra propia secta?”

Y es que la Partida repentina dejó a la humanidad hecha un desastre. No en plan post-apocalíptico, pero sí hay constantes detalles en la serie que reflejan el malestar espiritual y personal de la peña. Miles de sectas surgen como setas, y en el simpático y cuasi perfecto Mapleton podemos ver cómo una de ellas, los Residuos Culpables, se multiplican y amenazan con sumir al pueblo en un caos total por sus acciones chungas. Estos sectarios se visten exclusivamente de blanco, fuman como carreteros y cumplen voto de silencio, y su objetivo es obligar a hacer recordar a los demás que son la piltrafa, la borra que quedó tras la desaparición de los otros. De guay, como podéis ver.

A Lindelof (el infame co-creador de Lost y artífice de esto) le apasiona el tema religioso, no hay que ser una lumbrera para darse cuenta de ello. Y esto es quizá lo que más me ha llegado a molestar, esa obsesión por meternos por donde nos pueda caber los mensajes píos casi sin que nos demos cuenta… un poquitito de proselitismo, vamos.

Es una serie raruna. A veces es lenta, a veces se desata y te deja loco; juega continuamente con la plausibilidad de que lo que ocurre (más sobre esto en un segundo) sea cierto y no chaladuras de los personajes. Tiene un aura surrealista, echando mano a saco de influencias como Twin peaks y Northern Exposure (Doctor en Alaska), pero con el tema del dramón personal como telón de fondo (TODOS los personajes están amargadísimos, sin excepción).

"¿Una serie? ¿No soy la prota? ¿Y no hablo durante varios episodios? ¿Estás loco o qué?"

“¿Una serie? ¿No soy la prota? ¿Y no hablo durante varios episodios? ¿Estás loco o qué?”

Para mí, lo más atrayente son las tramas sobre las sectas, he de admitirlo. Me fascina el personaje de Wayne, el supuesto grief eater, un carismático mesías que presuntamente elimina la tristeza de las personas a las que abraza y que ha creado una organización en torno suyo (el tío carota dice recargarse mediante el amor de jovencitas asiáticas). Me encandilan los Residuos Culpables, esos sectarios inquietantes tan entregados a su causa y con esos rasgos de comportamiento tan alienígenas. Pero también es encantador el personaje del masca tabaco asesino de perros, el del padre turuleta (o no…) del prota, o el pesado del pastor (ojalá lo fuera de ovejas) obsesionado por demostrar que muchas de las personas desaparecidas no eran precisamente santos.

Para terminar, un pero más: los dos últimos capítulos de la primera temporada rompen el esquema (sobre todo el penúltimo) y la cierran de una forma poco satisfactoria para mi gusto. No sé por qué se empeñan en acelerar tramas para que las temporadas queden en suspenso, aunque haya que cargarse lo hecho anteriormente. Yo, seguiré mi promesa personal de no ver más de una temporada y me quedaré con la buena impresión… sí, majos, he aprendido de Lost.

Under the skin

Publicado: agosto 12, 2014 de josemasaga en Película
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Johansson y así como uin estarcido por encima

Johansson y así como un estarcido por encima

Aviso: los que seáis fans de Sacrlett Johansson, abandonad la sala. No os va a gustar lo que vais a leer, ahorraos el trago. ¿Ya? Venga, continúo.

Con esta película, se demuestra que escribir una buena sinopsis es un arte que no está valorado como se merece. Me explico. Cuando le conté a LaSophi que había visto esta película y la impresión que me había causado, respondió como con muchas otras que me he tragado en los últimos meses: “¿Quién te la recomendó? ¿Dónda la encontraste?”. Soy como un mendigo del cine de ciencia-ficción; arrastro mis cansados pies por páginas de relumbrón como Allmovie o IMDB, consulto listas de aficionados sobre las mejores del género, picoteo en blogs. Evito las críticas, me centro en las sinopsis, pero por supuesto son tan engañosas como las opiniones personales. Es decir, la de esta en particular rezaba (traducido a vuela pluma del inglés) Una alienígena con el aspecto de una atractiva mujer deambula por las calles y carreteras de Escocia para dar caza a hombres solitarios en esta surrealista adaptación de la novela de Michel Faber. Creo que lo único acertado es que es surrealista.

Y así es: la Johansson, a la que casi no le gusta lucirse, se aburría y entre los miles de guiones que deben llegarle descubrió este. Se dio cuenta de que siendo la protagonista acaparaba casi el 99% de presencia en pantalla (siendo conservador en la estimación), que salía desnuda o casi en el 70% de las escenas y que casi ni tenía que hablar. Ni mostrar cambios de expresión, por cierto. Una bicoca, vamos. Lo de que es una extraterrestre lo tenemos que intuir o imaginar, ya que nada menos el final de la cinta lo insinúa o muestra. Lo que no logro entender es cómo le encargan la misión de ir abduciendo a paletos escoceses sin enseñarle o descargarle o como lo hagan estos alienígenas el acento escocés. O que vaya en una furgoneta de esas de repartidor blancas y llena de bollos. O que tenga que llevar a los pobres desgraciados a una cochambrosa casa en las afueras, muy atrayente y sugestivo. Y dejad de babear, admiradores de la Johansson que seguís leyendo: os vais a llevar el mayor chasco de vuestra vida, porque o bien las fajas y el photoshop han creado un espejismo o bien esta chica se ha dejado mucho en los últimos años. Un desastre total.

Un apunte: el surrealismo no tiene por qué ser aburrido. Mirad a Lynch, mirad a Cuerda. El surrealismo no es contemplar cómo crece el césped en las Highlands (que sí, que muy bonitas) o cómo Scarlet mira con cara de boba el infinito. El surrealismo puede ser que no te enteres de qué coño está pasando, pero al menos que tengas la cabeza llena de hipótesis o no te puedas creer el locurón que estás contemplando. Y este film no cumple ninguno de los requisitos del buen cine surrealista (ya hablaré de Upstream color, ya). Lo que se nos tira a la cara es una historia deslabazada con, por lo menos, un final impactante y que logra dar grima (y que nos reafirma en que no hace falta que venga ningún extraterrestre para mostrarnos lo que es ser un hijoputa inhumano).

Expresando el frío escocés sin necesidad del método Stanislavski

Expresando el frío escocés sin necesidad del método Stanislavski

El director, Jonathan Glazer, un auténtico desconocido para mí, co-escribió la adaptación de la novela de Michel Faber, y se quedó bien a gusto. Tras leer otra sinopsis, esta mejor hecha, de la novela de origen, se acentúa mi falta de fe en las adaptaciones para la gran pantalla de obras literarias. No hace falta, en serio; son disciplinas distintas, casi antitéticas. Buscad la inspiración en otro lado, amigos productores y directores y magnates de Hollywood (bueno, esta es inglesa). Tú también, Jackson, deja en paz El Hobbit, vaya manera de ordeñar un clásico infantil.

Y aprovecho para reiterar mi extrañeza en la elección del, por otro lado, bello país (o provincia o región o lo que sea, y más con un referéndum en ciernes) escocés, ni siquiera teniendo en cuenta la excusa de la trama (buscar hombres solitarios, que no haya casi nadie que pueda ser testigo del hecho de la abducción, etc.). Aunque por otro lado le da un toque como de andar por casa, casi de documental falso o mockumentary, porque me apuesto el cuello a que la mayoría de los cahavalotes que se dejan engatusar por la Scarlett (y mira que visten y maquillan mal a la pobre, encima) son espontáneos o casi. Si siguieran existiendo los amados videoclubs, esto sería carne de estantería del fondo.

Abran paso, que traigo una crítica

Abran paso, que traigo una crítica

No sé si es época de rebajas, pero del atracón que me di de pelis churretosas algo tenía que salir. Dos actuales (Snowpiercer, que ni siquiera se ha estrenado en España, y The machine, que tampoco), y una antigua, Priest. Como comentábamos en una entrada pasada, la referida a Defiance, el tema cóctel de géneros no suele dar buenos resultados, y es de hecho la tónica general de este trío de films. A falta de ideas, pues mejor metemos a un grupo de monos borrachos en una habitación con máquinas de escribir y a ver qué sale, debieron decidir las mentes pensantes del cine. Y salió esto.

Snowpiercer podría ser la pesadilla perfecta de cualquier aficionado al chiquitren, y la confirmación de los conspiranoicos que sostienen la tontá de los chemtrails: una cagada monumental para hacer descender la temperatura mundial convierte al globo en un cubito de hielo desproporcionado, cuyos únicos supervivientes son aquellos que tuvieron la dudosa suerte de subir a un tren que se dedica a dar la vuelta al mundo una y otra vez por obra y gracia de un motor de movimiento continuo. Empezamos conociendo a los pasajeros de los vagones de cola, en un ambiente muy Dickensiano y prerrevolucionario, y con un innegable tinte a La ciudad de los niños perdidos. Como aquellos juegos de los ’80 que nadie echa de menos, la acción transcurre a pantallazos de vagón a vagón, con una panorámica lateral que va mostrando el micro-mundo que contiene el tren. Es todo muy metafórico y aunque no lo parezca, profundo (quitando las escenas de carnicería pura y dura): toda la humanidad y sus miserias, sus desigualdades, sus conflictos en una especie de infierno Dantesco con sus diferentes círculos o estadios, comprimido en un ferrocarril que ríete tú del ave.

Ambiente post-apocalíptico, historia con moralina, estética en ocasiones surrealista y oscurantista, final con sorpresa… muchas veces uno no sabe por dónde coger esto. Pero es entretenida y estrambótica, dos cualidades que a mí al menos me han ganado. Creo que hay reparto de medio relumbrón (las caras de tres o cuatro actores me suenan), pero soy demasiado vago para comprobarlo.

¿Ninja? ¿Águila roja? No, cura

¿Ninja? ¿Águila roja? No, cura

Priest es el típico producto para la chavalada que frecuenta los centros comerciales, que lleva un coche tuneado y que necesita más de una mano para contar los tatuajes que ostenta. Aquí el mezcladillo de géneros llega al paroxismo: en un mundo hecho unos zorros por los continuos enfrentamientos entre humanos y vampiros (ojito, que no son al estilo True blood o Crepúsculo, aquí por fin son seres bestiales y monstruosos), la iglesia se erige como la principal defensora de la humanidad al entrenar a una secta de curas-ninja (lo juro, literalmente) que en el ya eterno y sobado chascarrillo lo mismo te sueltan una hostia que te aplican la extrema unción con cruces-shuriken. Pero, ay qué desagradecidos, cuando la victoria se inclina del lado de los humanos la santa madre iglesia decide desbandar la orden de las tollinas y mandarles a fregar váteres (de nuevo, es literal). Un díscolo miembro decide desobedecer a la pía jerarquía para rescatar a su sobrina, y se dedica a recorrer los desérticos paisajes (sacados directamente de un spaghetti western) en una moto con reminiscencias a Tron, y a difundir el amor severo del Señor.

La lista de homenajes (por no decir calcos) de otras películas, cómics o videojuegos es interminable. Matrix, Aliens, La torre oscura, Legacy of Kain… y curiosamente, una escena en un tren a toda pastilla (ya es casualidad, el segundo en esta entrada). El resultado es un bodrio de proporciones épicas, con batallitas slow-motion, personajes de cartón piedra (o de píxeles, hay que modernizar los vocablos), resultados totalmente predecibles (bueno, un pequeño giro sí que hay, pero no lo destripo) y la amenaza de una secuela. Eso sí que me produce horror.

The machine es la rara en esta compilación, por ser de factura británica, y tener un tufo a B-movie que lo flipas. En un cercano futuro distópico (no llega a ser post-apocalíptico como en las otras dos), una posible guerra mundial entre el Reino Unido y China pende de un hilo. ¿Y qué va a hacer el país atlántico para evitarlo? ¿Diplomacia? ¿Tratados de paz? Nooo, va a desarrollar el androide de combate perfecto. Así que un genio en robótica e implantes (atormentadísimo por la rara enfermedad de su hija, eso sí) ficha a una yogurina que presuntamente ha inventado la IA definitiva. Por desgracia, esta se empeña en tener sentimientos y querer ser mejor persona de lo que son los humanos, así que el conflicto ya está servido, teniendo en cuenta el uso que tenían en mente para ella.

"Y mira que puse el anto-ojos rojos en la cámara para hacer la foto..."

“Y mira que puse el anti-ojos rojos en la cámara para hacer la foto…”

Creo que el principal problema de esta película es que ni el guionista tenía claro lo que quería pergeñar. A ratos parece Metrópolis, a ratos parece Frankenstein, y a ratos parece 2001 (la escena en la que el protagonista opera a la androide está literalmente calcado del momento en que desconectan a HAL), y aderezado con una banda sonora de reminiscencias a lo Blade runner. Todo ello con una subtrama de veteranos a lo Nacido el 4 de julio que parece metida con calzador y que no llega a cuajar ni a resolverse satisfactoriamente, y un final que no se creen ni ellos, con carreritas, tiros y explosiones. Por lo menos no se ponen profundos en ningún momento, lo cual es de agradecer. De todas formas, esta es la típica peli que hubiera ido directamente a las estanterías de los videoclubs de antaño.

Imágenes obtenidas de allmovie.com

Admito que tengo un problema de bulimia televisiva (y al decir televisiva no puedo evitar sonreírme, ya que ni recuerdo la última vez que vi una serie… en televisión), que engullo serie tras serie, muchas veces sin descanso entre una y otra, a menudo si darle un mínimo de tiempo a una que acaba de comenzar, y siempre pensando en lo que vendrá después. Me lo haré mirar. Como consecuencia de este desorden alimentario catódico, he empezado a ver seriales a cascoporro, muchos de ellos bodrios de alto octanaje; como con un libro, no me duelen prendas en mandar una serie a la papelera de reciclaje virtual. La vida es muy corta, y los torrents echan humo.

Desde que comenzó el año o así, me he encontrado con tres series que no han pasado el estricto control de calidad y los altos estándares que me he fijado: es decir, no aburrirme mientras las veo. Que den vergüencita ajena también es un factor decisivo, por cierto. Las agraciadas en este cuarto de año son…

Casi me engañáis, pero al final no

Casi me engañáis, pero al final no

Almost human. Casi buena, podría haber sido. De lo poco que sale de ci-fi en el mundo televisivo (sí, hay muy poco de este género, supongo que sobre todo por lo caro que debe salir comprar a un esclavo surcoreano para que haga los efectos especiales por ordenador), y resulta ser muy blandito. El supuesto no tenía mala pinta: en un futuro cercano con androides, implantes cibernéticos, pero sin coches voladores, un policía que casi la palma vuelve al cuerpo y se encuentra con que tiene que hacer la ronda con un pedazo de plástico con chips con forma de policía macizo (Michael Ealy de Sleeper cell, una serie que sí merece la pena ver). Lugares comunes, situaciones que prometen pero tratadas superficialmente, efectos especiales de baratillo, buenas intenciones pero malas ejecuciones, moralina… todo lo peor del mundo televisivo estadounidenese, resumido en esta serie. Lo que más jode es que intenten ponerse intensos al estilo Blade runner, con temas como aunque sea sintético, ¿puedo tener sentimientos? Con esto no se juega, fascistoides de la Fox. A Blade runner no me la toquéis que ma-to.

No hagáis caso al cartel, la serie no es así

No hagáis caso al cartel, la serie no es así

Grimm. Grima me da. Un policía (qué fijación con los cuerpos del orden) descubre de pura chiripa que es el heredero de una saga familiar que se dedica a exterminar a los monstruos que viven entre nosotros (si no fuera porque son literalmente monstruicos, diría que habrían tenido trabajo pa’ rato). De nuevo, lo que de entrada es una buena idea (dar un giro a los cuentos clásicos ambientándolos en la actualidad, como Once upon a time pero con un poco más de redaños), degenera en una concatenación de escenas previsibles, acción de pacotilla, secundarios miérder, y efectos digitales de baratillo que sonrojarían al cine de Bollywood. Ya en los primeros episodios, se agota el tema al centrarlo en mostrarnos una sucesión de personas-bestezuela, desde el lógico hombre lobuno hasta el marciano y muy poco de cuento popular mujer abeja (¿?). Supongo que lo que buscaban aquí era un family show, al estilo de las series infumables españolas como Águila roja, pero esto puede aburrir a pequeños y mayores por igual. Tanto dinero tan mal aprovechado…

Yo si fuera vosotros cogería el paraguas...

Yo si fuera vosotros cogería el paraguas…

Supernatural. Sobrenatural es el morro de los guionistas. Nos ponen la miel en los labios con un episodio piloto macarra, violento, y diría que hasta ocurrente y luego desgranan una sucesión de episodios muy petardos y sosunos. Lo de que tu hermano largamente olvidado regrese para que le acompañes en sus alegres cacerías de seres sobrenaturales malotes es una reinterpretación del género de delincuentes juveniles; de hecho, las hechuras de los hermanitos son calcadas del cine quinqui con más solera… combatir el mal no da dinero, amiguitos, hay que buscarlo de otras formas. Total, que en un flasback bastante heavy metal presenciamos cómo la madre de ambos muere achicharrada en el techo de su dormitorio (¿?) por obra y gracia de un demonio o un ser maligno al uso. El padre, y aquí todos podemos entenderlo, se pone en plan Sarah Connor y prepara a sus hijos para combatir al mal y al capital; el pequeño se harta de una vida repleta de emoción, exorcismos, y atracos a drug stores y decide estudiar derecho (¡¿?!). Hasta aquí todo bien; lo malo es lo que sigue. Al más puro estilo serial, los capítulos son una especie de un remake de Scooby Doo con su monstruo de la semana y repitiendo manidos esquemas uno tras otro, en vez de crear un hilo argumental sólido e interesante. Qué oportunidad más desaprovechada.

Algo me dice que habrá más entradas como esta en el futuro; si esta burbuja televisiva no estalla en algún momento, seguirán surgiendo infraproductos como estos. Permanezcan atentos a sus pantallas… bueno, o mejor no.

Triangle

Publicado: febrero 14, 2014 de LaSoPhi en Película
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triangle.gif¿A veces no tenéis la sensación de vivir en un déjà vu continuo? Todos los días la misma rutina, levantarse a la misma hora, ir al trabajo haciendo monótonas tareas y viendo la cara a los mismos compañeros. Después recoger a los niños del colegio, dependiendo del día de la semana que sea, los mismos hábitos, gimnasio, compra, hacer la comida, lavar, ver la tele, leer…y un largo etc que se va engullendo las semanas, los meses y los años.

 Pues esto es básicamente lo que le pasa a Jess, la protagonista de ésta producción dirigida por el británico, Christopher Smith, del que hablamos hace dos entradas en relación a su primera obra, Creep, solo que la temática de la película en cuestión poco tiene que ver con el género de terror y mucho con el cine fantástico.

 La trama empieza en el puerto donde Jack, amigo de Jess y dueño de un barco, la está esperando junto con un grupo de amigos a los que ha invitado a navegar. Jess es la última en llegar y nada más verla te das cuenta que algo no va bien, pero no se sabe el qué. Cuando están surcando el Atlántico se desencadena una tormenta que obliga al grupo a abandonar el yate para subir a otro barco que aparece en mitad del océano y en el que parece no haber nadie. En el instante que suben en la embarcación, Jess tiene la sensación de haber estado antes e inmediatamente se dan cuenta de que no están solos. Al poco van desapareciendo, alguien los está cazando uno a uno, no se sabe quien ni por qué.

Tch tch tch tch...

Tch tch tch tch…

 Este es prácticamente el argumento, pero he de lamentar que la película tiene bastantes fallos, ya que hacer cine fantástico que tenga cierta coherencia, a mi parecer es bastante complicado, y más cuando toda la película es una espiral en la que al final de la misma todo debe recobrar cierto sentido para que enlacen todos los hilos. Por tanto es el momento de las “Pifias”.

  1.  Sí al final se repite todo una y otra vez, con los mismos personajes, las mismas escenas, ¿porque Jess en unas cuantas escenas aparece con otra ropa? ¿en qué momento se ha cambiado?
  2. El personaje debe aparecer en el momento “presente”, cuando el yo “pasado” ha desaparecido, ¿en qué punto y por qué, ese “yo” presente se junta con el “yo” pasado? En la película no se da ninguna explicación.

  3. Si es un bucle, se entiende que el tiempo va pasando y cuando termina, todo empieza de 0, por lo que no se tendrían por qué acumular “los personajes muertos” del bucle anterior en el lugar donde mueren ¿no creéis?

  4. ¿En que momento nuestra heroína rompe el bucle, y por qué? Tampoco se esclarece.

 Quizá solamente deberíais verla por intentar desvelar los misterios anteriormente comentados que quizá a mi se me han escapado, pero no creo que el director o los productores revisasen mucho el guión antes de llevar a cabo la película porque a mi juicio es bastante floja y deja excesivos cabos sueltos.

Los Últimos Días

Publicado: enero 18, 2014 de LaSoPhi en Película
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  • Vamos a morir…

  • S: ¿Qué te ha parecido la historia J.? La población se va contagiando con una especie de virus que les hace padecer una extrema agorafobia que les impide salir a espacios abiertos. No se explica el origen, ni cómo se contagia, pero es una epidemia mundial que afecta a todo el mundo y a todos los colectivos, por lo que la superficie terrestre queda deshabitada, con la única presencia de animales los cuales no se ven afectados por ese agente patógeno, creo que a la idea original se le podría haber sacado mejor partido.
  • J: Por un lado, me ha sorprendido que no pareciera una cinta española, sino estadounidense. La forma de estructurar la historia, la simpleza de los protagonistas (sí, vale, es una peli de catástrofes y post-apocalíptica, y eso es lo que centra el relato, pero aun así), las escenas de acción con elementos deus ex machina (cómo rescata Coronado a Gutiérrez en el supermercado, la carrera hasta pillar al ladrón y cómo justo en ese momento se termina la electricidad después de tres meses…) y los frecuentes flashbacks.

  • S: Ya, pero al final todo lo anterior es sólo el escenario que envuelve el hilo central: la búsqueda de Julia por Marc, a lo Indiana Jones, pero sólo que en vez de buscar el Arca Perdida, busca a la petarda de su novia que encima se ha quedado embarazada sin su consentimiento (todo sea dicho). Y en vez de con papa Indi, contará con la ayuda del “Terminator” de Recursos Humanos, Enrique, que como tú bien has puntualizado le salva la vida en una de las escenas del supermercado, con el que ha hecho un trato y tendrá que compartir herramientas (pero no creáis que es el maletín del Inspector Gadget), un GPS y una linterna.

  • J: Es cierto, pero además en un contexto tan fantástico como este, la peli no es nada realista, que tantísima gente sobreviva teniendo en cuenta que en menos de lo que canta un gallo se cortaría la luz, y lo que es más chungo, el agua. Y sobre todo en el tema comida, a ver cómo te las apañas (por mucho que se vean ratas y palomas asándose en los fuegos). Es muy importante que incluso una película fantástica tenga cierta coherencia, estamos muy breados de ver este tipo de cine, y estos detalles son los que más destacan al final.

  • S: Tienes razón, incluso en el cine de ciencia ficción/terror, aparte del motivo fantástico que ha originado dicha situación, el resto de aspectos han de tener cierta coherencia. En la película que nos ocupa y como tantas veces hemos comentado, lo peor de las epidemias y plagas, no es el contagio, sino en lo que se convierte la gente. Los protagonistas se tienen que mover por recintos cerrados, túneles y alcantarillas, y por el camino, se enfrentarán a todo tipo de situaciones y gentuzillas varias. Tendrán que vérselas incluso con un oso, que como acabamos de comentar, es mucho más su-realista que te encuentres un oso en la ciudad de Barcelona, que un virus invada toda la ciudad.

  • J: Por suerte no me ha decepcionado: no explican en ningún momento por qué todo dios se vuelve hikikomori de la noche a la mañana. Me gusta que la causa del Apocalipsis sea misteriosa y sobrenatural (porque obviamente no es de naturaleza vírica, de otro modo el aire que entraba por las ventanas les hubiera matado), y esto acerca la peli a las de Shyamalan (como “El Sexto Sentido” y “El Protegido”), o como El Incidente, similar en cuanto a planteamiento. No me hace falta que me lo expliquen todo, un poco de duda tampoco viene mal.

    Pero esto es Madrid en agosto ¿no?

    Pero esto es Madrid en agosto ¿no?

  • S: ¿Y qué te parecen los protas? Quim Gutiérrez es el que mejor lo hace. De hecho no parece ni que esté actuando, sino que hace de sí mismo, un informático con aire de despiste y un poco “desaliñado” tan absorbido por el trabajo que no sabe por donde le vienen las hostias. Ella, Marta Etura, está bastante forzada, sobreactúa y de Coronado solo comentar, que haciendo caso omiso a sus anuncios de yogures de fibra, parece estar “estreñido” y amargado toda la película.

  • J: El reparto no es para tirar cohetes pero tampoco estorba, lo que es de agradecer. Me joden las películas que se caen por actores/actrices con afán de llamar la atención o por dotes interpretativas patéticas, y no creo que sea el caso de este film: como decía antes, creo que es la historia lo que prima aquí, no los personajes.

Las brujas de Zugarramurdi

Publicado: noviembre 20, 2013 de LaSoPhi en Película
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cartelTiene su sentido que la mayoría de las películas que se hacen sobre brujas, sean del género de terror, ya que las brujas son seres antiguos que vuelan, y que están dotadas de ciertas habilidades “mágicas” que emplean con la finalidad de dañar, crean conjuros y pócimas, para matar personas, animales o destruir cosechas. A la dificultad de hacer un buen film sobre brujas, se le añade el inconveniente de que sea una comedia, porque desde mi humilde y sincera opinión, creo que es más difícil hacer reír que llorar, o por lo menos a mí me pasa, y os garantizo que no soy una persona de lágrima fácil.

Ya en su día, más concretamente en 1987, recordareis una famosa comedia sobre brujas de George Miller, protagonizada por Susan Sarandón, Cher, Michelle Pfeiffer y Jack Nicholson, “Las Brujas de Eastwick”, en la que tres aburridas mujeres hartas de esperar a su príncipe azul, una noche de lluvia se reúnen, e inocentemente, invocan al “hombre perfecto” (Ay que ilusas! el hombre perfecto..).

El título de la película que da nombre a nuestra entrada, no es casual, ya que Zugarramurdi (pequeño pueblo de los Pirineos), es conocido como el “el pueblo de las brujas”, pues en el siglo XVII muchas mujeres fueron acusadas de brujería y condenadas a la hoguera por ésto. Comenzó cuando una joven del pueblo declaró que en sus sueños había volado y había podido ver a varios habitantes del pueblo participando en aquelarres, al poco tiempo acudió a la Santa Inquisición y 53 personas fueron trasladadas a Logroño. El juicio duró más de dos años, y el 6 de marzo de 1610, 21 personas fueron acusadas de delitos menores, 21 recibieron el perdón de la Iglesia y 11 fueron condenados a la hoguera. Al día siguiente, de estos 11, quedaban 6 condenados ya que 5 habían muerto en el viaje. Los 5 fueron quemados. En el pueblo todavía quedan vestigios de esta época, se pueden ver varias de las casas que pertenecieron a estas supuestas “brujas”, y hay diez cruces que la Iglesia colocó para proteger al pueblo y que todavía se encuentran de pie en las calles.

asomadosPero centrémonos en la película, protagonizada por un abanico de personajes llevados al límite, en el que cada uno de ellos representa un cliché, tenemos al macarra, el buenorro, el motivado, el desgraciado, el tonto, la guapa, la vieja, el gracioso, y algún etc mas, que mezclados en multitud de situaciones difíciles y absurdas, (no olvidemos que al ser brujas el componente magia está muy presente) nos harán reir y carcajearnos, muy al estilo de Alex de la Iglesia. Un pequeño apunte, sobre el papel de que algunas brujas hayan sido interpretadas por hombres, me ha parecido muy original, y creo que imprime carácter y fortaleza al personaje.

La película empieza introduciendo a los protagonistas en una zona muy madrileña y en una situación que por desgracia cada día es más común, y es haciendo lo imposible por sacar a flote a un hijo o una situación de desastre familiar. El film comienza con un ritmo trepidante y continua con él hasta casi el final, se juega con el factor tiempo que obliga a estar toda la cinta pegado a la butaca pendiente de ver si los protagonistas conseguirán su objetivo (vamos.. si saldrán del atolladero).

Nuestros héroes junto con el hijo de uno de ellos, y ayudados por un taxista calzonazos, llegaran empujados por el destino a Zugarramurdi, donde tiene lugar la trama y el desenlace del largometraje. Allí quedarán retenidos en casa de una familia de brujas vascas, las cuales tienen claro que hacer con sus “presas”, atrapados allí por empuje del destino. La vástaga de la familia será clave en el desenlace, ya que en vez de dedicarse a fornicar y practicar el sado con desconocidos (que es lo que hacen las brujas modernas), deshace todos los planes al enamorarse de uno de ellos.

banqueteAl igual que en la película se mezclan diversos personajes, en el reparto han trabajado actores de diferente índole. Tenemos actores jóvenes y muy en boga como los dos protagonistas masculinos, Hugo Silva y Mario Casas, y a dos veteranas asiduas en las películas del director, Carmen Maura y Terele Pávez. Rostros menos conocidos como Carolina Bang o Macarena Gómez, los divertidos Secún de la Rosa, y Pepón Nieto, y a los secundarios (no por ello menos graciosos que el resto), Carlos Areces, Santiago Segura (sin palabras), Javier Botet, Enrique Villén, y a María Barranco, que no se deja ver mucho últimamente.

Sobre el director he de reconocer que no he visto todas sus películas, pero las que he visto me han parecido geniales y con guiones muy originales. De todas ellas me quedo con la original comedia satánica “El Día de la Bestia”, y el increíble desvarío vecinal que es “La Comunidad”. Muy recomendable también “Crimen Ferpecto”.

Se nos recriminaba en la entrada anterior que no recomendamos buenas películas o series, pues este film es prueba de que hay muy buen cine y además español, en el que merece la pena invertir nuestro tiempo. Como habéis podido comprobar al leer la entrada, no he destripado la película, solo he puesto una pequeña sinopsis, ya que os recomiendo ir a verla.

Da Vinci’s demons

Publicado: octubre 15, 2013 de josemasaga en Serie
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Soy un genio, por eso luzco palmito en la carátula

Soy un tipo con prejuicios, qué se le va a hacer. Y un poco envidiosillo, ya que me estoy sincerando. Cuando por motivos que no vienen a cuento comencé a ver esta serie, tenía una imagen muy clara del personaje histórico en el cual supuestamente (siendo muy, muy benévolos) está basada: el pesado de Da Vinci, un tipo al que se le daba todo bien. ¿Pintar y dibujar? Chachi. ¿Esculpir? Ya te digo. ¿Inventar maquinaria industrial? Vamos p’allá. ¿Cocinar? Banquetes para reyes. ¿Esgrima?. Sí, da grima. Dudo que haya una figura histórica más vanagloriada y admirada por sus conocimientos y sus talentos, y no por haber invadido media Europa o descubierto un continente en el que ya vivía gente hacía siglos.

¿Qué esperaba? La típica serie pseudo-histórica-medio-dramática donde intentan humanizar al pobrecito súper genio (porque según cuentan las leyendas tuvo una vida personal muy poco al uso de la época… prefería la compañía masculina, era vegetariano, liberaba animales enjaulados… ¡a mediados del siglo XV, con el catolicismo viento en popa!), pero amigos, cuán equivocado estaba. Cualquier atisbo de bodrio al estilo Los Tudor o Los Borgia (¡o la infumable Isabel!) se desvanece a partir del tercer episodio. Y yo que me alegro, oiga.

La serie nos muestra la juventud de Leonardo, justo cuando empezaba a descollar como el gran artista que prometía ser. Como buen bohemio, el bueno de Leo busca encontrar un buen mecenas que le permita vivir del arte (chiste fácil, lo sé) mientras se dedica a lo que de verdad le mola, que es zorrear e inventar gadgets para James Bond. De fondo, una Florencia renacentista bastante idealizada para mi gusto, gobernada por los Medici, una especie de mezcla entre mafiosos, dueños de multinacional y presidentes de equipo de fútbol (personas que, curiosamente, hoy en día suelen simultanear los tres cargos).

Aunque el argumento se basa libremente en los hechos que de verdad acaecieron, los guionistas no tuvieron ningún rubor en “llenar los huecos” para construir un relato lo más lisérgico posible. Aparentemente, no era suficiente con las tramas políticas y religiosas que sacudían los estados itálicos a finales del siglo XV, y la vida de un hombre a todas luces muy por delante de su época: metieron con calzador una trama fantástica que ríete tú de la última película de los tres mosqueteros (sí, esa de los barcos voladores y los ninjas). Y aquí es donde he de decir que a mí, me ganaron por completo. Porque si bien es cierto que me gusta el estudio de la historia, se me hacía muy cuesta arriba aguantar los líos de la corte Florentina, quién se acuesta con quién, o si el Papa tenía muy poquito de cristiano. En su lugar, contemplamos a un Da Vinci metido hasta las cejas en una conspiración mística (que le cae en el regazo sin ton ni son), en búsqueda de un artefacto y luchando contra las fuerzas de la ignorancia y el oscurantismo (sí, el vaticano).

"Hola pajarito, ¿quieres ser mi amigo?"

“Hola pajarito, ¿quieres ser mi amigo?”

Espera, espera, ¿quién produce este extraño batiburrillo? Nada más y nada menos que la productora Starz, más conocida por sus series con alto contenido en sangre y otros líquidos humanos más blanquecinos: Spartacus y Camelot, nada más y nada menos. No se caracteriza precisamente por la contención en sus productos, o en tramas elaboradísimas; el sexo, la violencia, los personajes atormentados, y los contextos casi-históricos son sus señas de identidad. El creador de la trama y guionista de la que nos ocupa hoy es el mismito que ha escrito las tres últimas (y aclamadas) de Batman y de otros súper-héroes; se nota que cansado de tipos en mallas de colores, se soltó de buena manera en esta.

Yendo al grano: en esta producción nos encontramos a un Leonardo obsesivo-compulsivo, que lo mismo te inventa un cañón de repetición o un traje de buzo o un ala delta, mientras intenta ligarse a la amante del cabeza de los Medici, y se bate el cobre como espadachín sin despeinarse. Al mismo tiempo, una “orden” de sabios que parecen los reyes magos le lían para que busque el libro de libros, la fuente definitiva de sabiduría que el Papa quiere encontrar antes para tenerlo de lectura de mesilla de noche. Por si todo no fuera follón suficiente, los Pazzi (otra familia de facinerosos adinerados Florentinos) quieren echar a los Medici del poder; en esto también se inmiscuye Da Vinci, posicionándose del lado de su mecenas. Añadid al lío generalizado encuentros y desencuentros amorosos, peleas y masacres varias, personajes secundarios de relumbrón (los reyes católicos y Vlad Tepes, por ejemplo), toques fantásticos, e interpretaciones muy desiguales.

¿Le hace justicia esta serie al bueno de Leonardo? Para nada. ¿Es divertida? Un rato largo. ¿Merece la pena? Si no esperas demasiado de ella, sí, desde luego. ¿Por qué los capítulos se llaman como cartas del tarot? Deben ser admiradores de la bruja Lola, Rappel, y profesionales de la adivinación; eso, y para hacerse los interesantes.

Las imágenes han sido obtenidas de la la página web de Starz y de imdb.com.