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Her

Publicado: mayo 19, 2014 de josemasaga en Película
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Tristón necesita un amiguito, un hogar y mucho amor

Tristón necesita un amiguito, un hogar y mucho amor

Lo sé, es una ñoñería indigna de mi gustos gore y ci-fi.

Que nadie se llame a engaño, o se haga líos: por muy bien “envuelta” que esté, no deja de ser un pastelón almibarado, una película romántica (aunque atípica), un ejercicio de cursilería en toda regla.
Dejando esto clarito, vayamos con el resto.

Her es un producto bastante insólito. Es la narración en pseudo-primera persona de las andanzas de un soltero cuarentón (no, cuarentañero; empecemos a reivindicar los cuarenta como los nuevos treinta [sí, lo habéis adivinado, estoy a puntico de cumplirlos]) en su inconsciente (tanto por la faceta no premeditada como por la descerebrada) búsqueda de pareja que se topa de bruces con una relación poco ortodoxa, pero en la cual se aplica con denuedo. Hablando en plata, se enamora del sistema operativo de su ordenador. No de un androide (ya fuera masculino o femenino o andrógino), o de un robot siquiera, pero de una pantalla de colores y una voz que surge de un altavoz.

Lo sé, es un ejercicio de “suspensión de la incredulidad” como mínimo.

Bueno, no seamos tan duros. ¿Cuántos romances se han fraguado a través de interminables conversaciones en chats? ¿O, en siglos pasados, a través de incendiarias misivas? ¿Cuántas parejas que se ven alejadas por motivos de toda índole no terminan comunicándose casi exclusivamente a través de video-conferencias y conversaciones telefónicas? Las relaciones no físicas no son algo exclusivo de la ciencia ficción, desde luego; en este caso, lo novedoso es el contexto y los miembros de dicha relación.

La película tiene lugar en un futuro cercano, curiosamente muy parecido a nuestro presente pero con suficientes diferencias como para sorprenderse. Y, oigan, este es el mayor y mejor acierto de este film. La sutileza con la que aborda los cambios sociales que las nuevas tecnologías pueden acarrear a la vuelta de la esquina (30 o 40 años) y lo magistral de su puesta en escena. Simplemente con observar la vestimenta de los supuestos habitantes de ese futuro uno se da cuenta del cuidado y la inteligencia con la que se diseñó el medio social del imaginario entorno (esos pantalones sobaqueros, esas camisas Mao, esos peinados y mostachones… totalmente creíbles en un futuro giro del veleidoso mundo de las tendencias y el diseño). No obstante, ese Los Ángeles del mañana peca de hippie y buenrollista, de buenista; todo limpio, bonito, armonioso y hipster. Pero oye, uno puede soñar con un futuro Apple, al fin y al cabo (que de futuros distópicos repletos de basura, robots enloquecidos y policía fascista ya tenemos unos miles de ejemplos).

A ver quién tiene ovarios/cojones de enamorarse de este SO

A ver quién tiene ovarios/cojones de enamorarse de este SO

La historia quiere reivindicar sin duda la realidad del varón heterosexual sensible. Nuestro prota trabaja en una empresa que fabrica cartas y mensajes a lo Cyrano de Bergerac para personas que suponemos no saben o no quieren saber expresar sus sentimientos a sus seres queridos; se da a entender por los diálogos que algunos de los clientes llevan años, si no décadas, usando sus servicios para comunicarse con sus novias/os, padre/madres, hijos/as… tan posible que da escalofríos. Nuestro dudoso héroe es laudado como el mejor de su oficina, el que pergeña las cartas más emotivas y mejor redactadas. Su mirada, entre cachorrito abandonado y cordero degollado, pretende aseverar la tesis de que el corazón no le cabe en el pecho. Si querían que le odiáramos, no lo podían haber hecho mejor. Aunque su anterior relación se fuera al garete, nos empujan a empellones a querer a este tipo, a empatizar con él, a desearle lo mejor. Por cierto, el fulano está interpretado por Joaquin Phoenix (con bigotón).

La segunda en discordia es una voz femenina (interpretada por Scarlett Johansson, como bien nos deja claro cada vez que habla en la versión original, parece que va a tener un orgasmo en cualquier momento) que pertenece al sistema operativo de su ordenador, y que supuestamente puede aprender y adaptarse al usuario (y tanto que si lo consigue, oye). Como podéis suponer, ahí queda la presencia del segundo personaje más importante de la cinta: en la banda sonora. Es una voz, un sonido ambiental. Nada de salvapantallas o caras a lo Max Headroom, o Emoticonos; es un aspecto muy minimalista de la película y de la historia, eso se lo tengo que reconocer.

¿Y a dónde nos lleva todo esto? A una historia de amor, nada más y nada menos. Da igual cómo lo adornes o maquilles, o lo rodees de canciones majetas, entornos futuristas, y una pretendida noción novedosa; es la eterna y manida película sobre “chico-encuentra-chica-chico-pierde-chica-chico-encuentra-software”. Porque el SO podría haber sido una señora anciana, o una adolescente, o una tetrapléjica; aquí la cuestión no es el qué. si no el cómo. Pero todo esto no es óbice para que sea un film entretenido, muy visible y con escenas y líneas de diálogo memorables, que lo cortés no quita lo valiente. Ni lo es tampoco para que sea carne de San Valentín.

Además, hay que ayudar a Joaquin a volver a la normalidad, pobrecito mío. Hacedlo por él.

La imagen del cartel ha sido obtenida de Allmovie.com; la de windows, la he pirateado